La huelga en la UNLPam, da para todo: Violencia institucional, “no tomes”, basta de chicos en casa y dos pistolas humeantes

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* Si bien en dosbases no nos cansamos de opinar en cada informe, acá va la visión de uno de los nuestros acerca de este triste conflicto:

Santa Rosa (2b)- Se sabe, y está comprobado científicamente, que la imbecilidad humana no tiene límite. En el medio de la huelga universitaria más crítica, extensa y dolorosa de las últimas décadas han surgido en las últimas horas algunas situaciones que –por educación- adjetivaríamos como “curiosas”.

El martes, los estudiantes determinaron volver a tomar el edificio de la calle Coronel Gil 353, ante la consecución del conflicto que ya ingresó en la cuarta semana, y que tiene a la contienda entre el gremio y el gobierno en el meollo de la cuestión. La medida, es decir la toma del edificio, es un apoyo directo a la lucha docente, ya que –entienden los alumnos- también se ven perjudicados por la amenaza de arancelamiento de la educación.

Durante la acción en Gil 353 hubo disidencias, claro, como es de esperarse en este tipo de movimientos colectivos. Podrá haber divergencias en el modo, en el tiempo, hasta inclusive en los alcances de determinar una medida de estas características, pero lo que parece inapelable es que la dirección debe ser única. Pero no.

El martes a la noche, en el medio de la asamblea que decidió la toma, alumnos de la Facultad de Económicas y Jurídicas manifestaron su oposición argumentando que era una medida “política”. Y, sí, claro, de eso se trata.
Paralelamente y en el mismo sentido, representantes de Franja Morada cuestionaron el bloque del edificio porque consideraron que se incurría en “violencia institucional”, confundiendo groseramente dos conceptos muy distintos: una cosa es violentar una institución o en este caso el edificio que ésta representa, es decir romperlo, ensuciarlo, dañarlo, y otra cosa es la violencia que se ejerce desde una institución hacia sus subordinados. Parece increíble tener que explicarlo.

Pero no, no es todo. Lo más inverosímil no surgió en la calle Gil. Ni siquiera emanó desde los estudiantes, que –pongámosle- pueden incurrir en decisiones desacertadas producto de la efervescencia de la edad. No.
Lo más increíble vino por mail y desde una persona adulta, un profesional, un ex concejal y padre de familia, precisamente sus hijos cursan la escuela secundaria en el Colegio de la Universidad. Y la idea ni siquiera es original.

Este buen hombre propuso en uno de esos insufribles grupos que arman los padres que para que los chicos “no pierdan más tiempo en casa” fueran los mismos padres los que impartieran conocimientos a los educandos.

Mediante una de esas cadenas de correos electrónicos que todo el mundo detesta, el ex concejal y contador público nacional Alberto Gagliano reconoció que “He estado pensando cómo podemos apuntalar a nuestros hijos para que no pierdan aunque sea el hábito de poder ir al colegio. Personalmente, a esta altura del año y con tantos días sin clases, me animo a decirles que perderán el año”, metió miedo tirando un pronóstico negro.
“Que quede claro. Yo respeto los derechos de los trabajadores. Quiero que se respeten también los derechos de mi hijo”, continuó, como si una cosa no estuviera directamente relacionada con la otra.

Envalentonado, con la hidalguía que da una pantallita, tiró la propuesta: “A los que estén dispuestos y acuerden tal vez pueda tener alguna adhesión. Hagamos turnos en el colegio durante las mismas horas de clase que les corresponden a nuestros hijos concurrir habitualmente. Quienes pudieran tener conocimientos afines a las distintas materias o asignaturas que puedan ofrecerles una charla, ayuda a hacer ejercicios y a resolver problemas, quienes tengan algunas destrezas o conocimiento especial pueda generar algunas actividades”, se explayó en su brillante plan, que ni siquiera es único, ya que lo había propuesto la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, durante la huelga docente allí.

“No pretendo tener fama ni publicidad ni politizar la propuesta o idea, tampoco que sea la misma sino que pueda enriquecerse con la que otros padres puedan aportar. Pero el eje y el norte debiera ser el mismo: que nuestros hijos no pierdan el tiempo todo el día en casa haciendo nada”, se quejó.

“Los que estemos de acuerdo podemos utilizar este medio y acordar alguna fecha para organizarnos donde estemos personalmente”, termina el mail.
A esto, lo único que puede agregarse es que ojalá los padres que piensan de esta manera en lugar de sumarse al reclamo docente que hará mejores personas a sus propios hijos, hagan la experiencia de intentar dar clases. Y luego vean.

La propuesta emula la iniciativa de una lista de voluntarios para romper una huelga docente que formuló el año pasado la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal.

El colegio de la UNLPam es uno de los sitios donde tiene mayor acatamiento la medida de no iniciar el segundo cuatrimestre, en protesta por la falta de acuerdo salarial en la paritaria ante la falta de respuestas del gobierno nacional. Además, los docentes cosecharon el respaldo de los alumnos y de un importante grupo de padres, familiares y ex alumnos que firmó una carta pública que difundieron la semana pasada.

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