Hoy, en la tribuna de dosbases: Marcos Cuelle (concejal del Frepam/militante UCR)

Marcos Cuelle: Ese largo transitar en busca de la alternancia…

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Marcos Cuelle

El congreso partidario del Partido Justicialista se transformó en la línea de partida de caras a la contienda electoral del año próximo, avalando el desdoblamiento de las elecciones y la construcción de un frente electoral, bajo la consigna que el límite es Macri. Sin embargo, la decisión partidaria podría obedecer a otras circunstancias, mostrando solo la cara pragmática a la que nos tienen acostumbrados, para no demostrar la incomodidad que les genera la situación interna del peronismo en el orden nacional. Esa atomización colocaría en una encrucijada al partido que detenta un poder hegemónico en la provincia desde el retorno de la democracia, y ahí sí cobraría sentido, el por qué el límite es Macri.

Sin embargo, más allá que despotriquemos desde el actual arco opositor sobre la conveniencia coyuntural del desdoblamiento, sustentadas en especulaciones políticas y no porque obedezca a acentuar el federalismo político, la realidad es que, las reglas del juego las pone el partido gobernante, quien no ha escatimado poder para inclinar siempre la balanza a su favor. Por lo tanto, frente al escenario de provincialización, la discusión que tendrá que dar la oposición política, será sobre lo que no ha hecho en estos 35 años el partido de gobierno, y que ha depositado a La Pampa en un estado de hibernación, provocando un amesetamiento económico, social, comunitario y productivo.

Solo basta compararnos con la provincia de San Luis, que, al igual que La Pampa, están gobernadas desde el retorno de la democracia por el partido justicialista, y donde puede observarse que el crecimiento productivo, social, comunitario, en empleo y en infraestructura, ha sido exponencial respecto a nuestra provincia. Demostrando su capacidad de gestión bajo los gobiernos nacionales de Menem o De La Rúa, o bajo los gobiernos de Alfonsín, Kirchner o Fernández. Por lo tanto, evidentemente el problema no radica exclusivamente en las políticas del gobierno nacional, sino en la capacidad de los gobernadores para desarrollar sus provincias, lo que a todas luces expone el fracaso de nuestros mandatarios.

Ahora bien, para generar la alternancia política, indudablemente desde el arco de la oposición política, tendremos la responsabilidad de hacer mucho más que un rejuntado de sellos partidarios, máxime cuando existe un abismo entre los partidos que lo componen, y donde la única forma de construir puentes, es a través de un programa de gobierno para desarrollar la provincia, y que contemple las bases y principios dogmáticos de los partidos integrantes, que sumados a una cuota de pragmatismo, permitan la amalgama perfecta para un frente programático provincial.

Es imposible avanzar en la construcción de una mesa multipartidaria si lo único que se pretende es un efecto mediático. Tampoco se puede forzar su constitución si no se genera la confianza suficiente entre los representantes partidarios, sobre todo si se anteponen los personalismos. Guy Mollet sostenía que “la coalición (política) es el arte de llevar el zapato derecho en el pie izquierdo sin que salgan callos”, para ello, será responsabilidad de los partidos políticos con vocación para conquistar el poder político, generar los instrumentos que permitan la alternancia en La Pampa.

Como radical frentista, considero que no podemos dejar liberado un resultado electoral a la casualidad, porque existen altas probabilidades que no conquistemos el poder político. Un programa de gobierno es la base para cimentar y apuntalar un frente, es el caldo de cultivo que germinará en la militancia y que servirá para contagiar al electorado; y que finalmente después de caminar sin callos permitirá formar la tan mentada mesa política.

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