Resultó no ser «tierno»: El nuevo ministro de Seguridad, en la mira por detenciones de menores y militantes

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Santa Rosa (2b)- Llegó para encarnar el cambio, para dejar atrás los cuestionamientos y los escándalos del ministro anterior, Juan Carlos Tierno, nada menos que un área tan sensible como lo es la Seguridad. Pero el flamante funcionario, Julio González, a poco de transitar en el cargo demostró que poco sabe de la materia y, peor aún, que no se sale del añejo manual que relaciona la seguridad con detener, prohibir y perseguir. En las últimas horas, mientras el país está sensibilizado por la votación de la ley de legalización del aborto y las manifestaciones se multiplican a lo largo del territorio, en La Pampa hubo un cuestionado operativo policial deteniendo militantes pro aborto: el ministro, para no salirse del manual, justificó a los uniformados. Lo mismo hizo con los policías que detienen menores.

«No hubo intención de criminalizar la protesta», se defendió el ministro hoy en el Auditorio del Instituto Superior Policial, tras encabezar una capacitación dictada por personal de la Policía Federal sobre situaciones especiales de riesgo, destinada a agentes y aspirantes a agente de la Policía de La Pampa. En realidad, se arrogó interpretar qué piensan los efectivos cuando actúan en el marco de las garantías constitucionales que existen a la hora de detener a un adulto o demorar a un menor.

Lo cierto es que González, ex intendente de Eduardo Castex, llegó al cargo en junio para apagar el incendio que dejó la gestión de Juan Carlos Tierno, a quien el gobernador Carlos Verna le pidió la renuncia… Pero poco cambió: en los dos meses en el cargo, la obsesión del ministro por reportar detenciones, secuestros de droga, detención de alcohólicos al volante, a veces exaspera. Se sabe hasta de su mal humor cuando le dicen que los medios no pueden publicar entre sus temas destacados cuánta droga secuestró. Eso sí, de tareas de prevención, de interacción con la sociedad nada, ni una actividad.

Los cuestionamientos más fuertes empezaron a aparecer en los últimos días. Pero esta madrugada se pasaron: La policía detuvo y esposó al dirigente de ATE y militante de Patria Grande, Federico Ignaszewski, por colocar pañuelos verdes y pintar una pared en el Hospital Lucio Molas en favor de la legalización del aborto. Pero la policía a su cargo no fue lo único que hizo, también estuvo más «activa» en la capital y en General Pico, atacando cuanto militante ande suelto: «Se intervino mediante un llamado a la línea 101, que alertaba sobre pintadas en la zona Hospital Molas. Por una falta contravencional se continuó con el procedimiento habitual. Con respecto a las manifestaciones, somos representantes de una Policía de la democracia, no buscamos que la gente no se manifieste, acompañamos a que no se produzcan daños a terceros, u otro tipo de situaciones», dijo el ministro no sólo avalando el accionar, sino dejando en claro que sólo se escuchara una campana.

Pero esperá, quedate que hay más, porque por otra parte González también defendió a los uniformados denunciados desde el Desayunador de Villa Germinal de Santa Rosa. Plantearon que demoraron a 9 chicos menores, los golpearon y los hicieron desnudar en la comisaría Segunda. El funcionario respaldó la información interna de la Policía sobre el procedimiento. “Se procedió como se hace a nivel protocolar, en todas estas situaciones. Estos jóvenes involucrados han mantenido contacto con esta Unidad especial en reiteradas ocasiones”, dijo.

En los pasillos de Casa de Gobierno, según pudo saber dosbases, empieza a multiplicarse la preocupación por el arranque del ministro, o más bien por la continuidad de las mismas recetas en el área de Seguridad.

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