¿Sabías que la primera propaladora estuvo en la actual UNLpam? Volvé a los años locos de la comunicación, cuando las noticias “viajaban” en paloma (video)

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Santa Rosa (2b)- ¿Sabías cómo se informaban los pampeanos en tiempo “real” mucho antes de la llegada de las radios y, más aún, de la televisión? Era con las propaladoras, que empezaron en los 30 y explotaron en los 50, desde Santa Rosa a todo el interior. En este especial de Pasado Urgente, además de escuchar el emocionante relato del entrañable Ricardo Di Nápoli, podrás conocer la historia de esta pasión artesanal por comunicar, como así también la vida del mítico Dalmiro Otálora y curiosidades que hoy suenan irreales, tal como dar aviso de un gol en la Liga Cultural con palomas mensajeras que viajaban desde los estadios a las propaladoras.

En Santa Rosa, la primera experiencia se remontó a 1934, con el desembarco de la histórica propaladora de Arturo Gamberini.  Su nacimiento tuvo como escenario el predio que hoy ocupa la Universidad en la calle Gil, a lo que se sumaron cuatro parlantes instalados en los rincones de la plaza Mitre, hoy San Martín y un micrófono a carbón… Pero tendrían que pasar varios años hasta la llegada de la Propaladora Argentina, un verdadero hito.

Fue en 1947, de la mano de Alfredo Dalmiro Otálora… El legendario “Toto”, quien se constituyó en un personaje fundamental de la ciudad y pionero del periodismo oral a través de su propaladora, dueña del centro de la capital provincial. Aquella novedosa manera de hacer accesible la información, de la seria y la no tanto, no tardaría en inundar los barrios de la ciudad con sus nuevos emprendimientos, que a mediados de los 50 tendrían su auge. Así, comenzarían a aparecer Publicidad Belgrano, de Antonio Gonzálvez, la “Nueva Provincia, de Guillermo Fernández,  y “Ranquel”, de los hermanos Carlos y Francisco Alcántara, con la voz de Armando López.

Para que tengas una idea, por ejemplo, la propaladora de Fernández inició el programa “Tranquera Abierta a la Tradición”, clásico de la radio pampeana si peinás algunas canas.

La proliferación de las propaladoras que se dio en Santa Rosa y el resto de La Pampa a partir de mediados de los 50, se cimentó en la pasión de los hacedores, que hicieron prevalecer las ansias por sobre la tecnología y la capacitación. Las propaladoras y sus oyentes aprendieron juntos, desandando el camino de la comunicación y la más íntima y férrea pertenencia.

Para mediados de 1960, los cambios culturales y económicos comenzaban a hacer mella en las propaladoras. Aún así, el ingenio se sobreponía al destino que les aguardaba. Para esa altura, la Nueva Provincia y Argentina, ya se atrevían a realizar transmisiones en cadena de actos de relevancia, sumando boletines grabados de radios como Esplendid y Rivadavia, aunque en algunos casos las noticias llegaban de radios extranjeras.

El paso del tiempo y el implacable avance de la tecnología, comenzaron a inscribir el epílogo de una época irrepetible. Así, en 1971, el entonces intendente Eduardo Feliz Molteni, dictó una ordenanza por la que prohibió las transmisiones de las propaladoras, dando lugar a la llegada de las emisoras radiales, con LU 33 como emblema.

Por casi 40 años, las propaladoras se alumbraron, subsistieron y resistieron como actores preponderantes de la sociedad a pesar de los diarios, radios y los frustrados intentos de la TV. Recién la década del 70 y el desarrollo técnico, inclinarían la balanza del destino en pos del bendito progreso. Aún así, su estrecha y profunda llegada a la sociedad siguen persistiendo en el ideario popular, como si el tiempo no hubiese pasado.

 

 

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