Te rompo el aparato: La Pampa fue un sopapo al macrismo por partida doble, y el peronismo desechó el pasado

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Santa Rosa (2b)- La provincia de La Pampa finalmente abrió el cronograma electoral de Argentina con su interna abierta que, más allá de la escasa participación, significó un llamado de atención para el macrismo y un aventón para la UCR, consecuencia del revolcón de Carlos Mac Allister a manos de Daniel Kroneberger. En el plano más doméstico, el peronismo vivió una experiencia atípica con el triunfo del kirchnerista Luciano Di Nápoli, que hizo pata ancha entre los independientes y le peleó de igual a igual al aparato peronista. Una suerte de depuración: un juego con un candidato oficial pero con libertad de acción, en la que -en honor a la verdad- la elección del candidato no ayudó: Jorge Lezcano se mandó las mil y una, ejecutó el manual de las peores y vetustas prácticas de la política que, sin embargo, lo terminaron de encasillar en el lugar que parece reservarle caprichosamente la historia: la de perdedor compulsivo de internas. Lo que natura non da, Salamanca non presta.

Para empezar, el triunfo de Kroneberger no sorprendió: Sí la contundencia del radicalismo para despacharse a una fuerza que, muy cerca en el tiempo, desde la Casa Rosada exigía la defección del radical para allanarle el camino a Mac Allister, el candidato del presidente Mauricio Macri. El ofrecimiento de Nación era simple: el que eligieran, sería vice del Colo.

El radicalismo, lastimado por su proceso interno que decantó en la elección de Kroneberger y arrastrando los conflictos en el armado de listas, igual supo prevalecer, apostando a su territorialidad y al poder de convocatoria: al final fue paliza. No se había puesto el sol y ya estaban festejando en el Comité. Cuando se decidió la interna, pocos apostaban al triunfo radical, que gracias a Kroneberger alcanzará su décima elección provincial consecutiva con un candidato propio, hito compartido con el peronismo, que gobierna desde 1983.

Los independientes, además de los radicales, dieron muestra del descontento hacia la administración de Macri, un dato no menor. Esa percepción la leyó rápidamente el radicalismo, que planteó sus diferencias de entrada con el gobierno de Macri y también con el de Carlos Verna, dejando en manos de Sergio Ziliotto y Carlos Mac Allister la polarización: La limada del candidato del PJ fue importante, quizás hasta clave, le facturó cada una de las políticas de Macri que más afectan a La Pampa, y eso caló en el votante.

Después la territorialidad hizo lo suyo, pero tal fue la contundencia que, a partir de este lunes, el futuro del PRO en La Pampa entra en terapia intensiva.

Cristina también se hace los rulos.

Como si faltaran malas noticias para el macrismo, la noche del domingo llegó el batacazo del kirchnerista Luciano Di Nápoli, que se convirtió en el candidato a intendente del Frente Justicialista Pampeano al imponerse en la interna partidaria sobre los otros cinco postulantes, pero principalmente a quien contaba con el «aparato», Jorge Lezcano.

Los independientes y afiliados también dieron su mensaje al peronismo con las urnas: el triunfo de Di Nápoli significó, además, una  prueba contundente de que la vieja política está muriendo, junto a esa particular forma de consolidar poder apelando a la necesidad.

Pero el gobernador Carlos Verna lo intuyó. De ahí que forzara la unidad partidaria a cualquier precio detrás de Sergio Ziliotto, aunque antes anunciando que habría «libertad» en Santa Rosa para que se dirima el candidato en internas, sin intervención oficial, aunque sí apoyo.

 

 

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