Acá los gusanos no te comen, te salvan: Por el interés europeo buscan potenciar la seda pampeana, una de las principales de la región

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Santa Rosa y Buenos Aires (2b)- No tenemos suerte con el agua, es cierto. Pero no te podés quejar: y es que La Pampa parece tener de todo para producir. ¿La última? Resulta que el mundo, pero principalmente el mercado europeo, está en una desesperada demanda de seda y sus derivados, la cual supera ampliamente la oferta. En ese interés por sacar a flote a la actividad, seriamente golpeada en 2017 por la crisis en la Argentina, resulta que La Pampa está en los planes del INTI, ya que es considerada una de las más destacadas en el rubro en toda la región por su clima, compartiendo ese privilegio con Buenos Aires, Jujuy y Misiones, con quienes comparte el cultivo de la planta de mora (Morus alba), único alimento de los gusanos de seda (Bombyx Mori).

Cuestión, los emprendimientos orientados a la sericultura surgen como una salida económica atractiva y rentable que no implica grandes inversiones y, además, no es contaminante con el medioambiente. Este fue uno de los puntapiés que motivó el surgimiento de Proyecto Seda, un programa que busca contribuir a la reducción de la pobreza en varios países de Latinoamérica y el Caribe mediante el desarrollo de la sericultura sustentable. En Argentina el proyecto es impulsado por el INTI, cuya idea surgió en 2016 cuando la propuesta de trabajo fue seleccionada para recibir financiamento de parte de la Unión Europea.

Su objetivo es “contribuir positivamente en el fortalecimiento de la cadena de valor de la seda, como una cadena productiva con capacidad de generar más empleos de calidad”, dijo Patricia Marino, Coordinadora técnica de Proyecto Seda. La iniciativa tendrá un lugar destacado en Emitex 2019 -la exposición que reunirá a todos los protagonistas de la industria textil a medidados de abril en Buenos Aires- con el propósito de dar a conocer al público asistente los avances de su plan de trabajo.

La Pampa tuvo su boom de la seda a principios de 2000 en Realicó y durante la primera gestión de Carlos Verna, el entonces ministro de la Producción (y ahora también) Ricardo Moralejo, le dio marco regulatorio para empezar a producir. Así, lo que fue un grupo de mujeres desocupadas, se puso a trabajar en un arte originado en la antigua China hace más de 5000 años: la cría de gusanos para producir seda.

Esta actividad se nutre de la combinación de los cuidados del hombre y el trabajo del gusano Bombyx mori , único ser sobre la tierra con la invaluable capacidad de producir miles de metros de fino hilo, con el que forma un capullo en el que se guarece durante la etapa de metamorfosis.

La seda es considerada como la reina de las fibras naturales por sus propiedades, es cálida en invierno y fresca en verano. Su suavidad y brillo característico hacen que sea un material muy buscado por los grandes diseñadores de indumentaria. En esta línea, Marino agrega que “desde el proyecto se apunta a reforzar y establecer, según sea el caso, Centros Demostrativos Sericícolas (CDS) que recorran todas las fases del proceso productivo hasta su etapa artesana, para crear piezas de diseño únicas con agregado de valor local, como por ejemplo productos de indumentaria con tintes naturales, propios de la zona de producción”.

Según datos del INTI, en 2017 Argentina contaba con alrededor de 50 productores de seda, centrados en La Pampa, Misiones, Jujuy y Buenos Aires

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