El fiduciario negrero: condenan a un abogado santarroseño a pagar un despido injustificado: tuvo dos años y medio a una empleada “en condiciones de absoluta clandestinidad”

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Santa Rosa (2b) – La Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería confirmó parcialmente una sentencia del Juzgado Laboral N° 1 de Santa Rosa, por la cual se condenó al abogado Edgardo González –en su doble condición de persona física y de fiduciario del fideicomiso “El Reino Vida Libre”– a pagar con sus dos patrimonios en forma solidaria una indemnización por despido injustificado.

El abogado, que intenta incursionar en el periodismo, al parecer se olvidó de ir a registrar la empleada, que denunció que había trabajado para el abogado y para el fideicomiso. Los jueces de la Cámara indicaron que las explicaciones que dio el acusado sobre el caso “carecieron de sentido”, muy parecidas a las denuncias que realizaba el abogado contra encuestas periodísticas realizadas por otros sitios informativos, a los que critica pero cada vez puede, copia. Eso sí, de mala manera según contaron aquellos pocos quienes siguen su web o se chocan con sus publicaciones.

La novedad del caso, negativa para el acusado, es la extensión de la obligación de pago al ámbito de la figura contractual del fideicomiso, que en términos jurídicos se entiende que lo hay cuando por contrato un fiduciante transmite propiedad fiduciaria o el compromiso de hacerlo a otra (fiduciario), para ejercerla mientras dure el contrato a favor de un beneficiario que la legislación actual permite que lo sea un tercero, el fiduciante e incluso el propio fiduciario. Esta figura se utiliza generalmente para estructurar negocios complejos que impliquen encargues o disposición de bienes, dineros o derechos presentes o futuros por plazo determinado.

Con esta resolución, la Sala 3 del tribunal, conformada por los jueces Laura Torres y Guillermo Salas, ratificó lo dispuesto en primera instancia por el juez laboral Enrique Fazzini. Los jueces solamente hicieron lugar a una modificación en los intereses, por entender que Fazzini se extralimitó aplicando una tasa que no había sido la requerida por la demandante.

La empleada despedida, en su presentación original, adujo que había trabajado para el abogado y para el fideicomiso; mientras que la parte demanda negó esa relación contractual y dijo que la mujer simplemente había realizado tareas “esporádicas y eventuales” –mediante la modalidad de locación de servicios– sólo para el abogado y que, además, era monotributista.

El juez Fazzini tuvo por acreditada la relación laboral, dijo que se extendió por dos años y medio en horario de oficina y concluyó que “el vínculo se desarrolló en condiciones de absoluta clandestinidad”, razón por la que entendió que existió un «fraude laboral y previsional”.

En el recurso de apelación ante la Cámara, el abogado insistió en que “no existió relación laboral de ningún tipo” e incluso, para subrayarlo, expresó que tal era así que no contaba con “poder disciplinario sobre la actora”. Además impugnó las declaraciones de los testigos ofrecidos por la ex empleada y se agravió por los rubros indemnizatorios, por el monto fijado y por la tasa de interés aplicada.

Flojo de explicaciones

Torres y Salas, en forma preliminar, señalaron que las explicaciones del abogado González para descartar la posibilidad de la contratación de un trabajador en el marco de un esquema de negocio fiduciario “francamente carecieron de sentido”, y acotaron que –por el contrario– en el marco de esa figura pueden existir relaciones laborales contratadas por quien se desempeña como fiduciario.

Incluso expresaron que el demandado “evitó aludir al dato más relevante para un fideicomiso, que no es otro que la obligada presencia de un fiduciario –que podría serlo una persona humana o jurídica-–y que para este caso quedó acreditado” que precisamente lo es el propio abogado.

Más adelante, los camaristas remarcaron que la sentencia deberá ser afrontada por el abogado como persona física con su patrimonio y también por él mismo, en su carácter de fiduciario del fideicomiso “Reino Vida Libre”, con la totalidad de los bienes fideicomitidos que existan en la órbita de su propia propiedad fiduciaria.

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