Les estudiantes, les diputades, les jubilades: El PAMI comenzará a redactar con lenguaje inclusivo y funcionarios nacionales tomaron curso de perceptiva de género

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Santa Rosa (2b)- El lenguaje inclusivo viene pegando fuerte en Argentina, sobre todo en las instituciones académicas de todo el país, donde durante el 2010, distintos establecimientos de altos estudios, fueron incorporando el inclusivo para los trabajados prácticos y comunicados. También se extendió a los comunicados de municipios e instituciones públicas; como en Santa Rosa, donde el intendente Luciano Di Nápoli, comenzó a implementar en su gestión. En las últimas horas, una resolución estableció la capacitación obligatoria en la Ley Micaela, para incorporar perspectiva de género en las actividades diarias; por eso muchos funcionarios –inclusive Alberto Fernández- desfilaron a un aula para aprender. En este marco, el programa de Atención Médica Integral (PAMI) no fue la excepción: de ahora en más se redactará con lenguaje inclusivo, para resolver los problemas de nuestros “viejes”.

Así lo dispuso la directora del PAMI, Luana Volnovich, que determina en su articulo 3 “instruir a las distintas Secretarías y Gerencias de este Instituto a los efectos de que las futuras disposiciones, circulares y demás instrumentos normativos sean redactados en lenguaje inclusivo de género”. El escrito, que se emitió el 9 de enero, establece principalmente para todo el personal del PAMI la capacitación obligatoria en la Ley Micaela, fijada por la Ley 27.499. Asimismo, en el artículo 2 de la disposición, decide delegar en la “Secretaría de Derechos Humanos, Gerontología Comunitaria, Género y Políticas de Cuidado” el diseño y la implementación de los programas específicos que tendrán el fin de brindar “conocimientos, información y herramientas para incorporar la perspectiva de género en la labor diaria y propiciar espacios favorables para erradicar, modificar actitudes y prácticas estereotipadas”, sostiene.

El lenguaje inclusivo ha sido un tema que disparó mucha discordia en el país, entre quienes se resisten a incorporar las “e” y aquellos que aprovechan cualquier ocasión para balbucear una “e”. En 2019,  la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) había aprobado  que los alumnos de licenciatura y posgrado utilicen el lenguaje inclusivo dentro de la institución con el objetivo de fomentar la igualdad entre estudiantes. La resolución sigue la misma política que adoptó la Facultad de Humanas y el colegio de la Universidad de La Pampa (UNLPam) en el mes de junio. En los argumentos de los directivos de la UBA,  resaltan que “el lenguaje con el que nos comunicamos y relacionamos comporta sentidos que reflejan desigualdades entre los géneros, naturalizando la segregación, discriminación o exclusión”.

Era la primera vez en Argentina que el lenguaje inclusivo fue reconocido para su uso académico. La resolución fue suscrita el 2 de julio pero recién se conoció días posteriores a partir de su publicación oficial en el sitio de la institución.

Además, la Universidad de La Pampa había sido pionera en la lucha por el lenguaje, cuando aprobó en junio de 2019 en el marco de la defensa y utilización de un discurso inclusivo, libre de sexismo y androcentrismo, el lenguaje inclusivo.

La resolución consistía en qué las y los docentes, no docentes y estudiantes incorporen la utilización no sexista del lenguaje en sus presentaciones, mediante la utilización de vocabulario neutro o el uso explícito del femenino y el masculino.

Por último, la Real Academia Española aún no lo considera válido y argumenta que para poder incorporar una forma de expresión nueva “tienen que constatar primero la frecuencia de uso y luego esa difusión de uso”.

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