Cómo criar a la generación “medapaja”: El psicólogo Alejandro Schujman se presenta en Macachín

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Santa Rosa (2b) – El próximo viernes 6, Alejandro Schujman, psicólogo especializado en familias, disertará sobre “Cómo ser padres y no Pares”. La actividad se centrará en una «escuela para padres», en relación a la crianza, los límites, los consumos, la violencia, pero enfocado en la familia y los adultos.

La charla abierta al público, libre y gratuita, será el viernes a las 20 horas en el salón de usos múltiples de Atreuco Cooperativa, ubicado en la esquina de las calles España y Corrientes de la localidad de Macachín.

La disertación que cuenta con el apoyo del municipio de Macachín, la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos de Macachín Limitada y Atreuco Cooperativa; “estará enfocada en una «escuela para padres», y en relación a la crianza, los límites, los consumos de sustancias, construir una adolescencia saludable, libre de alcohol, la violencia en los jóvenes, pero enfocado en la familia y los adultos, no tanto poner las tintas sobre los menores”, adelantó Pablo Campo, secretario de Gobierno de Macachín.

Campo contó que “La apuesta del municipio es formar a los equipos locales, iniciar un cambio cultural respecto al consumo de alcohol en menores, y dar herramientas para mejorar la relación padres e hijos”. Por eso, “comenzamos el año pasado cuando Alejandro Schujman asesoró a los equipos técnicos locales y brindó charlas motivadoras para adolescentes y sobre todo para padres, vinculado a la relación entre padres e hijos, cómo poner límites, y adicciones y consumo de alcohol en menores”, agregó.

La generación “medapaja”: los riesgos del nuevo perfil de adolescentes

El psicólogo Alejandro Schujman, abordará sobre el tipo de crianza que crea “una generación de adolescentes apáticos, abúlicos, en conexión absoluta con los monitores y escasa con emociones. Con el acento puesto en los resultados y una dificultad enorme en encarar los procesos”.

Además, Schujman reconoce en un artículo suyo que “en los meses de verano, por ejemplo, uno de los puntos de conflicto esenciales es que los chicos pasan días y noches (aunque en realidad de día duermen hasta entrada la tarde), conectados a las pantallas”. “No quiero caer en esta cuestión de que todo tiempo pasado fue mejor (porque tampoco lo creo), pero en este punto, cuando yo tenía 14 años (hace apenas cuatro décadas), no había redes sociales ni pantallas, sólo teléfonos fijos, si es que funcionaban”, aclara.

“Entonces salía a recorrer las casas de mis amigos, tocaba timbre a ver quién podía juntarse para pasar tiempo haciendo algo divertido. Hoy a los chicos y chicas, con toda la tecnología a disposición como trampolín maravilloso para generar el encuentro, les pasa que <el exceso de fácil se les hace difícil>”.

“Al don pirulero, cada cual atiende su juego, o sea, el de la vuelta en círculo alrededor del no poder concretar. Cuando les pregunto a mis pacientes adolescentes < ¿Qué onda el finde? ¿Hiciste algo lindo?> Muchas veces la respuesta es: <No armamos nada, nos dio paja>”.

En este sentido aclara: “Lo esencial es: son hijos nuestros, no salieron de un repollo, son hijos de las generaciones de la comodidad. Lo fácil nunca es bueno, lo bueno nunca es fácil”. “Son hijos de padres y madres que responden rápida y positivamente al grito de: ¡Mamá, quiero jugo! mientras juegan a la play en su dormitorio y con aire acondicionado”.

Por eso anima a que “Contagiemos ojos brillantes, mostremos que crecer está bueno y que la pasión y el entusiasmo son parte de nuestra vida”. “<Si yo puedo darle los gustos, ya tendrá tiempo de que le resulte difícil la vida>, suelen decir algunos padres y madres. Pero la cuestión es que, si no les dificultamos amorosamente el cotidiano, después no tienen recursos para enfrentar los avatares del vivir”.

 

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