Covivos-19, ojo: Bensusán alertó sobre estafas con compras por internet y brindó recomendaciones

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Santa Rosa (2b)- El ministro de Gobierno, Daniel Pablo Bensusán, anunció que la Dirección de Defensa del Consumidor trabaja en una cantidad importante de consultas y denuncias sobre operaciones de compras virtuales, por lo que brindó una serie de detalles a tener en cuenta para evitar los crecientes fraudes con las compras en tiempos de pandemia.

“Las restricciones propias del aislamiento social llevaron a que aumentaran las operaciones de compra y venta de productos a través de internet, por eso creemos oportuno recordar algunos aspectos a tener en cuenta, al momento de la transacción virtual, para evitar caer en situaciones no deseadas”, dijo el ministro de Gobierno, Justicia y DD.HH.

Agregó que “a la Dirección de Defensa del Consumidor llegan una cantidad importante de consultas sobre operaciones de compra y venta que se realizan utilizando la modalidad virtual. A veces no se presta atención a aspectos como los plazos de entrega, los sitios web en donde se hacen las transacciones o a los comprobantes de la operación.

Nuestro equipo siempre aconseja, por ejemplo, que no se hagan operaciones a través de redes sociales y se desaconsejan medios de pago que no sean a través de homebanking, tarjetas de crédito o transferencias bancarias, para posibilitar el seguimiento del dinero, en caso de surgir algún inconveniente”.

El primer punto recomendado es que, antes de realizar la compra, se deben verificar los datos del vendedor, es decir, asegurarse que ese comercio existe de verdad, “las empresas argentinas tienen la obligación de informar nombre y número de CUIT, ya sea en la venta tradicional o en la realizada por teléfono, correo o Internet. Y si tiene dudas sobre el sitio, se puede constatar su existencia legal en el sitio NIC Argentina, explicó Florencia Rabario, titular de Defensa del Consumidor provincial.

Se sugiere comprar en sitios reconocidos, con experiencia en compra y venta online, y descartar las ofertas que llegan por correo electrónico masivo. Recordar que en redes sociales (Facebook, Instagram, etc.) no es posible verificar la identidad del vendedor.

La funcionaria, dependiente del Ministerio de Gobierno, Justicia y DD.HH., aconsejó “comprobar que la página web sea segura, para que nadie pueda robar los datos de la tarjeta con la que se cancela la compra”. En este sentido se deberían verificar las experiencias de otros clientes y tratar de no comprar en efectivo, con giros postales o a través de empresas de envío de dinero que no permitan verificar al vendedor.

“Siempre recomendamos la realización de pagos por homebanking, con tarjeta de crédito o transferencia bancaria, que son medios que permiten mantener un seguimiento de la transacción”, añadió.

El vendedor siempre debe enviar por mail el comprobante de pago o la factura electrónica. Es importante conservar los comprobantes, facturas, fotos, textos usados para promocionar productos, datos enviados por mail e incluso la dirección URL donde se realizó la compra. Ante cualquier dificultad, esas van a ser las herramientas de reclamo o denuncia penal.

La directora puso especial énfasis en remarcar que se deben leer los términos y condiciones, “sobre todo los plazos de entrega del producto”. Leer condiciones y consultar antes el costo final de la compra, con el envío incluido, si lleva un seguro y si se paga aparte. Fundamental, si existe el producto en stock, no sea cosa que nos tengan meses esperando que llegue después de haberlo pagado.

Cuando se recibe el producto hay 10 días para cancelar la compra. “Si no gusta o no sirve lo adquirido se puede devolver antes de los 10 días. Se devuelve el producto en las mismas condiciones en que fue recibido. Los gastos que acarrean la devolución quedan a cargo del vendedor”. Al respecto cabe aclarar que no se puede cobrar una multa o el flete. Hay que tener en cuenta que ciertos artículos no tienen devolución (los productos personalizados o programas de computación, diarios, entre otros).

Finalmente, en Internet, hay que diferenciar el delito de “Phishing” que consiste en engañar a un usuario a través de la manipulación psicológica y persuasión, para que ‘voluntariamente’ brinde información personal o realice algún acto que ponga a su propio sistema en riesgo y que luego utilizará o venderá a terceros para cometer otros fraudes. Recordar que una institución bancaria jamás va a solicitar datos sensibles de tarjetas, o datos vía mail o teléfono.

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