La Pampa superó la media nacional: La participación electoral en las PASO fue la más baja desde que existen

53
Compartir:

Buenos Aires (2b) – La participación en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) era una de las incógnitas de la jornada. Finalmente, y tal como se especulaba, estuvo cerca del 66,5%, la más baja desde que se implementaron por primera vez estos comicios hace una década, en 2011. En La Pampa, votó el 68,84% de las personas habilitadas.

De acuerdo a los números oficiales, sufragaron más de 23,3 millones de las 34.330.557 personas habilitadas para hacerlo en todo el país. Lo hicieron en estas PASO 2,5 millones menos que en las del 2019. El voto en las Primarias es obligatorio para los argentinos mayores de edad, hasta los 70 años, más allá de que estén afiliados a un partido político o no. La ausencia se puede justificar por encontrarse a a más de 500 km de distancia, o por razones médicas o vinculadas a la pandemia. A partir de 2012, los jóvenes de 16 a 18 años fueron habilitados a votar, aunque en forma optativa.

Hasta los comicios de hoy, el nivel más bajo en las PASO se había dado en 2015 con el 74,91%% de concurrencia a las urnas, según los números oficiales.

Las elecciones legislativas suelen tener menos atractivo que las presidenciales, en las que se disputan cargos ejecutivos, y traccionan menos concurrencia a las urnas.

“El nivel de ausentismo era uno de las dificultades a desentrañar” en estas Primarias, según el consultor político Jorge Giacobbe (hijo). “El comportamiento electoral histórico hasta ahora marca una merma de 6-8% entre las primarias y las generales. El ausentismo esperado (y el no esperado) impactarían mayormente sobre el voto opositor, que se recuperaría para las elecciones generales”, advirtió en su último estudio de intención de voto el titular de Giacobbe y Asociados.

Los analistas políticos coinciden en que uno de los principales motivos de la baja participación hay que buscarlo en el “mal humor social” hacia la política en general. Y lo atribuyen al hartazgo frente a las restricciones impuestas por la pandemia y el deterioro económico, luego de un prolongado parate en la actividad y la suba inflacionaria. Las candidaturas al Congreso quedan, así, demasiado “lejos” frente a las necesidades y angustias cotidianas. También la atribuyen al desinterés por la votación entre la población joven.

“Hace muchos años que estoy en esto, y nunca vi un humor social tan especial como el que está viviendo el país, con una ruptura tan fuerte con la política. Hay un grado de resentimiento en la sociedad porque le desmejoró fuertemente la calidad de vida”, señaló el consultor político Carlos Germano.

Su colega Mariel Fornoni destacó, en el mismo sentido, “el grado de apatía y enojo” que había detectado en la gente antes de los comicios. “Cuando le preguntábamos, ni saben quiénes son los candidatos”, apuntó la titular de Management & Fit.

Si bien la situación sanitaria por la pandemia mejoró notablemente respecto al pico de casos este año, también influyó el miedo de los votantes a contagiarse en los lugares de votación, y en menor medida, al ausentismo por los casos positivos o sospechosos, y los contactos estrechos. En la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, los jueces electorales dispusieron que estos grupos estaban exceptuados de concurrir a la votación.

El malestar social por el deterioro de la calidad de vida detectado por los encuestadores se vio reflejado en una menor concurrencia a las urnas, el voto en blanco, o el crecimiento de alternativas políticas extremas.

Compartir:

Deja tu comentario