“Paga la prata”, dijo el chino: Los nuevos propietarios del Frigorífico de Acha deberán pagar a los exempleados para poder abrir

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Santa Rosa (2b) – Los nuevos propietarios del Frigorífico de General Acha deberán saldar la deuda que existe con los extrabajadores despedidos cuando la empresa cerró y presentó la quiebra.

Walter Espíndola, uno de los ex trabajadores, confirmó que un fallo judicial de la Cámara de Apelaciones resolvió que, si no les pagan a los trabajadores lo que adeudan, los nuevos propietarios no podrán reabrir la planta.

Espíndola dijo que los empresarios «arrancaron al revés, debieron empezar pagándonos lo que nos deben antes de hacer las millonarias inversiones que hicieron», en referencia a la modernización de la planta ubicada sobre la RN 152.

«Primero Gastaldi, después De La Iglesia y ahora estos nuevos propietarios, todos presentaron recursos legales diciendo que no les correspondía pagar el 50% de la indemnización que se nos debe hace más de cinco años», consideró Espíndola en declaraciones al canal Telega..

Ahora, la Cámara de apelaciones en lo civil, comercial, laboral y de minería «rechazó esos pedidos, la deuda es de ellos y deben pagarla», afirmó.

Según Espíndola, el grupo empresarial «Industrias Cárnicas San Miguel», hizo fuertes inversiones para la modernización y puesta en marcha del frigorífico. Pero como también presentó el recurso, está obligado a pagar si quiere reabrir la planta. Estiman que la cifra actualizada oscila entre los 70 y 80 millones de pesos.

«Ahora está más claro que nunca, nosotros somos legítimos acreedores y ellos, para poder abrir el frigorífico necesitan saldar la deuda», resumió Espíndola. El fallo lo firman los jueces Guillermo Salas y Marina Alvarez y se espera ahora la siguiente jugada de la empresa, que podría ver aún más postergada la intención de reiniciar la faena en la planta.

«Desde un primer momento optaron por no pagarnos y han dado mil vueltas, pero la Justicia nos viene dando la razón», razonó Espíndola. Dijo luego estar convencido de que «ellos están buscando la vuelta para no pagarnos. El tiempo pasa y venimos perdiendo plata todos los días».

Ratificó luego que los dos grupos -bajo el patrocinio de distintos abogados- han cobrado hasta el presente la mitad de lo que les correspondía. «Estamos siempre siendo manoseados. La única diferencia que tienen estos (por los actuales propietarios), es que han hecho una inversión grandísima. Yo creo que han empezado de atrás para adelante», opinó.

El trabajador denunció qué durante estos años, incluida la etapa de los actuales propietarios, no hubo «voluntad negociadora» y que «se han juntado con algunos compañeros a los que deben un millón y medio y les ofrecieron cien mil a cambio de trabajo en negro por treinta o cuarenta mil por mes». Dejó a salvo la posición de algunos trabajadores al asegurar que «son arreglos individuales en donde uno no se puede meter porque no está en la billetera de ellos y sus necesidades».

Más tarde dijo que «da mucha bronca» que abusando de la necesidad de la gente le «hagan firmar una renuncia a juicio laboral» y denunció que llegaron a esa maniobra «ante un compañero que no sabe leer ni escribir. Lo llevaron, firmó y no le pagaron».

Por último, dijo «esta película no termina nunca. Sabemos que si nos llaman a arreglar nos van a ofrecer miseria, pero la Justicia dictaminó que nos corresponde la totalidad. En ese sentido nos sentimos apoyados».

 

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