Una película de terror: Juzgan en Pico a dos mendocinos que cremaron a un bioquímico y familiares para cobrar la herencia

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General Pico (2b Norte) – Durante cuatro jornadas se juzgó esta semana en Pico a dos hermanos mendocinos que cremaron el cuerpo del bioquímico, Oscar Cadenas, y también los restos de todos sus familiares ascendentes, con la supuesta intención de hacer desaparecer la prueba fundamental que los dejaría sin el 80% de una herencia millonaria ante la aparición de un hijo biológico del fallecido.

La historia debatida ante el juez Marcelo Pagano (foto principal), y que tiene como acusados a los hermanos Alejandro y Guillermo Ander Egg, parece extraída de un libro o una serie de plataformas televisivas.  Cadenas fue por muchos años un reconocido bioquímico piquense que falleció en el año 2012 y dejó todos sus bienes, estimados en más de 600 mil dólares, a sus sobrinos nietos radicados en Mendoza.

La sucesión de esos bienes se extendió por muchos años y culminó en el 2019, ya que los hermanos mendocinos ordenaron vender y convertir en efectivo todas las propiedades, entre ellas una esquina céntrica donde hoy se levantó un moderno edificio que conserva la fachada histórica.

Si bien los hermanos herederos aseguran que su tío “no podía tener hijos”, a fines de 2019 un amigo de Cadenas le confesó a Darío Oscar Alomar que era hijo del bioquímico.  Fue gestado mientras su madre trabajaba en la misma clínica del profesional, aunque meses más tarde la mujer se casó con otro hombre, que le dio el apellido, y el ADN confirmó en 2020 que no era su padre.  Quienes conocieron a Cadenas, aseguran que el parecido del Alomar con el bioquímico es sorprendente.

El fiscal adjunto que investigó el caso es Sebastián Rawson Paz, quien el pasado jueves pidió que se condene a tres años de prisión en suspenso a los mendocinos por el delito de “supresión de estado civil”.  Cree que los Ander Egg “orquestaron un plan” para evitar perder gran parte de la herencia que ya habían cobrado, al cremar a Cadenas, a su pareja, sus padres y dos hermanos.

Con el ADN negativo de quien lo había criado, Alomar radicó una demanda civil en el año 2020 que consistía en una “acción de reducción de herencia” por “daños y perjuicios”.  Según se estableció en la investigación, el Juzgado Civil envió el caso a una mediadora, que el 23 de septiembre de 2020 se comunicó con el abogado que había llevado adelante la sucesión, Luis Tellería.  Según el cruce de llamadas, el letrado –que en juicio dijo no recordar nada- minutos después se comunicó con los hermanos Ander Egg y, ese mismo día, Guillermo Ander Egg se comunicó con la responsable del cementerio municipal, Lodeiro Martínez, para averiguar qué debía hacer para cremar los cuerpos.

Casi en paralelo con el envío de la causa a mediación, el Juzgado Civil envió una orden de no innovar para preservar los restos del bioquímico y una notificación de “reducción de herencia” que recibió sólo Alejandro Ander Egg.  La responsable del cementerio dijo que no recibió la orden judicial, que sí llegó al Municipio, mientras que la defensa de los hermanos mendocinos argumentó que los herederos testamentarios “no entendieron de qué se trataba” la breve notificación y tampoco le habrían prestado demasiada atención por esos días, “agobiados” de tantos trámites a lo largo de 7 años para resultar beneficiados con más de medio millón de dólares.

Durante los días siguientes se multiplicaron los llamados con el abogado Tellería, el cementerio municipal y el cementerio privado donde se cremarían finalmente los restos el 7 de octubre de 2020, cuyas cenizas fueron enviadas a Mendoza en sus respectivas cajas y con todas las placas del cementerio.

También se hicieron escuchas telefónicas a los hermanos mendocinos, que no arrojaron detalles concluyentes sobre la supuesta maniobra para conservar la herencia, más allá de escucharlos “muy enojados” y una frase que sí llamó la atención: «las cremaciones que se la coman doblada».

Alomar no tiene hoy la prueba vital e irrebatible para conocer su identidad, aunque la Justicia Civil ya lo reconoció como hijo del bioquímico a través de los viejos métodos utilizados antes de la aparición de las pruebas genéticas, aunque el caso va seguir siendo discutido por los mendocinos a través de un abogado que contrataron en Buenos Aires.

El querellante Pedro Febre pidió que se condene a los Ander Egg también por “destrucción de material probatorio” en la causa penal, mientras que los abogados santarroseños Rodrigo Villa (por Guillermo Ander Egg) y Seila Domínguez (por Alejandro) pidieron que el psicólogo y el ingeniero agrónomo sean absueltos.  El próximo 26 de julio se conocerá la sentencia.

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