Buenos Aires (2b) – El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona sigue revelando detalles escalofriantes que estremecen a la sociedad argentina. En las últimas horas, el abogado Fernando Burlando, representante de Dalma y Gianinna Maradona, dio declaraciones que volvieron a sacudir la sensibilidad pública y familiar del caso. Según el letrado, el astro falleció «en la miseria, entre el orín y la mierda», desmintiendo así la existencia de una verdadera internación domiciliaria.
«La familia de Diego fue engañada. Lo llevaron a una internación domiciliaria que no era tal», sostuvo Burlando en declaraciones a Código Sily, por Radio Pop. «Tenía que ser la pulcritud, la perfección, controlado por médicos, enfermeros que se encargaran de él permanentemente», lamentó, y aseguró que el estado en que encontró la habitación donde murió Maradona fue «inundada de orín y de materia fecal. Con ese olor nos dejó Diego».
El abogado fue categórico: «Condenas va a haber, se los garantizo y no tengo dudas. Los fiscales están haciendo un trabajo excepcional para que nadie quede impune». Afirmó además que irá «más allá» para que los posibles responsables «queden todos como responsables y con una condena por la muerte de Maradona».
Un documental secreto en pleno juicio
El proceso judicial que se lleva a cabo en los Tribunales de San Isidro ahora suma un ingrediente polémico: la supuesta filmación de un documental titulado «La Jueza de Dios», presuntamente realizado en el propio recinto del juicio. La obra sería producida por la firma Pegsa, propiedad de Juan Makintach –hermano de la jueza Julieta Makintach, una de las magistradas del caso– y del exrugbier Agustín Pichot.
La denuncia fue impulsada por tres abogados querellantes, quienes señalaron la presencia de personas no acreditadas en el público de la audiencia, que no eran periodistas y pertenecerían a la productora. Burlando no dudó en calificar el hecho como un escándalo: “Si es cierto, es un escándalo, no me lo puedo comer”, declaró. Además, adelantó que presentará una denuncia formal para que se investigue si hubo abuso de autoridad, tráfico de influencias, cohecho o incumplimiento de los deberes de funcionario público.
La situación escaló aún más cuando, en la última audiencia, se registró un sorpresivo cambio en la disposición del tribunal. La jueza Makintach se ubicó en el centro del estrado y anunció que sería ella quien presidiría el debate de ahora en más, desplazando al juez Maximiliano Savarino. Esta maniobra fue rápidamente recusada por los abogados y finalmente se restituyó la conformación original del tribunal.
La fiscalía ya tomó nota de la denuncia y deberá determinar si efectivamente se está registrando un documental dentro del juicio, lo cual implicaría una grave violación a las normas de imparcialidad y transparencia del proceso judicial.





