Buenos Aires (2b) – El Ejército de Israel confirmó este viernes el bombardeo de «decenas de objetivos» militares y nucleares en Irán, en el marco de una operación denominada “León Ascendente”, que fue calificada como «ofensiva, preventiva, precisa y combinada, basada en inteligencia de alta calidad». La acción, decidida por el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu, representa un nuevo y peligroso pico de tensión en Medio Oriente.
Entre los blancos alcanzados, se confirmaron ataques sobre zonas residenciales de Teherán y puntos estratégicos del programa nuclear iraní. El bombardeo provocó la muerte de altos mandos del régimen persa, entre ellos el jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica, general Hossein Salami, y el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Mohammad Bagheri. El líder supremo iraní, Ali Jamenei, prometió un “severo castigo” y denunció la “naturaleza malvada” del régimen israelí.
La represalia no tardó en llegar: Irán lanzó alrededor de 100 drones hacia territorio israelí, según confirmó el portavoz militar Effie Defrin, y varios países vecinos como Jordania e Irak cerraron su espacio aéreo ante el riesgo de impactos colaterales. El Ejército jordano aseguró haber interceptado varios misiles y drones que ingresaron a su espacio aéreo.
El ataque desató una ola de reacciones internacionales. Mientras Francia reconoció el “derecho de Israel a defenderse”, Japón, Turquía y la ONU condenaron enérgicamente la ofensiva. El secretario general António Guterres expresó su “profunda preocupación” por el bombardeo a instalaciones nucleares iraníes y llamó a ambas partes a ejercer «máxima contención».
En medio del conflicto, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó que no se registraron aumentos de radiación en la planta de enriquecimiento de Natanz, una de las principales afectadas, y que la planta de energía de Bushehr no fue alcanzada.
La tensión generó impacto inmediato en los mercados financieros: las bolsas de Asia registraron fuertes caídas y las aerolíneas suspendieron vuelos en zonas de riesgo. El mundo observa con inquietud una situación que amenaza con derivar en una guerra regional de imprevisibles consecuencias.





