Santa Rosa (2b) – Axel Kicillof decidió dejar atrás el bajo perfil y volver a escena con una hoja de ruta clara: construir poder propio de alcance nacional, apoyado en un entramado de gobernadores justicialistas que buscan redefinir la conducción del peronismo y poner fin a la centralidad del cristinismo. En ese esquema, el pampeano Sergio Ziliotto aparece como uno de los aliados estratégicos para el armado que el gobernador bonaerense pretende consolidar durante 2026.
A partir del próximo fin de semana, Kicillof comenzará una recorrida por los principales destinos turísticos de la provincia de Buenos Aires, tanto los tradicionales de la costa atlántica como aquellos que se transformaron en polos vacacionales sin mar, como Tandil, Sierra de la Ventana o San Pedro. No se trata solo de una agenda de gestión: habrá reuniones con sectores ligados al turismo, actividades territoriales y las ya conocidas “conferencias de verano”, donde ministros provinciales y dirigentes locales ponen en valor las políticas públicas del gobierno bonaerense.
Pero el trasfondo es político. Tal como viene deslizando su entorno, desde febrero Kicillof pondrá en marcha con mayor decisión el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que pretende proyectar a nivel nacional como plataforma de una construcción federal. El objetivo es ambicioso: convertirse en el principal articulador de un frente anti Milei que empiece a delinear, desde ahora, la alternativa para 2027.
En paralelo, el mandatario bonaerense busca aceitar el vínculo con los gobernadores que integran el esquema de Fuerza Patria, el bloque político que comenzó a tomar forma tras el encuentro realizado en la casa de La Pampa en la Ciudad de Buenos Aires. Allí se sentaron las bases de un espacio que quiere jugar más fuerte en el Congreso y que, puertas adentro, ya da por concluido el ciclo de liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, escribió el medio Infobae.
En ese grupo de mandatarios aparece con peso propio Sergio Ziliotto, quien comparte con Kicillof y otros pares la necesidad de fortalecer una conducción con anclaje federal, más atenta a las realidades provinciales que a la lógica centralista del kirchnerismo duro. La consigna que circula entre funcionarios cercanos al gobernador bonaerense es elocuente: “Las provincias no viven de la ideología y las frases de Los Redondos”, una crítica directa al modo en que, entienden, se vienen postergando las agendas locales.
La relación entre Kicillof y CFK está virtualmente extinguida. No hay diálogo, no hubo saludos de fin de año ni contactos durante la última internación de la ex presidenta, y el último encuentro data de octubre pasado. En ese vacío se cuela la estrategia del bonaerense: recostarse sobre los gobernadores, abandonar la interna bonaerense y liderar una reconstrucción del peronismo desde el interior hacia el centro.
El gesto de Gildo Insfrán al recibirlo en Formosa a fines de 2025 fue leído en clave nacional. No fue una foto casual, sino una señal de que el ajedrez interno empezó a moverse y que Kicillof ya no se conforma con ser un actor provincial.
Con Ziliotto como uno de los pilares del armado, el gobernador bonaerense comienza a delinear un espacio que pretende disputar identidad, poder y futuro dentro del peronismo. El 2026 aparece, así, como el año en que la alianza de gobernadores buscará dejar de ser un experimento para convertirse en una alternativa real de conducción política. El tiempo dirá si esa construcción logra quebrar la inercia del pasado y abrir una nueva etapa en el justicialismo.





