Santa Rosa (2b) – El conflicto por la intervención en la histórica Casona de la Laguna sumó un nuevo capítulo político. La concejala de la UCR, Luján Mazzuco, publicó un duro cuestionamiento al proyecto impulsado por el Ejecutivo municipal y puso en duda tanto los fundamentos técnicos de la obra como su prioridad real frente a otras necesidades de la ciudad.
En una publicación que rápidamente generó repercusiones, Mazzuco citó el testimonio de una persona que trabajó en el edificio y aportó detalles sobre las intervenciones realizadas en años anteriores. “En 2010 se puso todo el techo nuevo de la escuela de box Paladino en la laguna, y un depósito, con obreros municipales de obras públicas. Las paredes estaban perfectas y sin problemas sostenían el techo nuevo”, señala en una publicación de Instagram por la edil radical.

Según la concejala, las imágenes que acompañan la publicación fueron enviadas por un vecino, y servirían para contradecir los argumentos oficiales que justifican la obra actual por supuestos problemas estructurales graves.
Las preguntas que incomodan
A partir de ese planteo, Mazzuco formuló tres preguntas directas que apuntan al corazón de la polémica:
- “¿Es cierto que la Casa de Tucumán no tiene cimientos?”, interrogante que cuestiona uno de los principales argumentos técnicos esgrimidos para avanzar con la intervención.
- “¿Qué opinan historiadores afines a este intendente?”, en alusión al silencio o respaldo de especialistas cercanos al oficialismo -aludiendo casi directamente al concejal de Patria Grande, Mariano Alfageme- frente a una obra que involucra un edificio de valor histórico y simbólico.
- “¿Es una obra prioritaria o un capricho?”, una definición política que resume la posición de la oposición.
Un debate que excede lo edilicio
Desde la UCR sostienen que el caso de la Casona de la Laguna no es solo una discusión técnica, sino también una decisión política sobre el uso de recursos públicos. En ese sentido, advierten que avanzar con una obra de alto costo, sin consensos amplios ni explicaciones claras, resulta difícil de justificar en un contexto económico complejo.
El oficialismo, por su parte, viene defendiendo la intervención bajo el argumento de preservación y seguridad estructural, aunque hasta ahora no logró cerrar la polémica ni despejar las dudas planteadas desde la oposición.
Con el cruce ya instalado en la arena pública, el futuro de la Casona de la Laguna se convirtió en algo más que una obra: es hoy un nuevo foco de disputa política, donde se mezclan patrimonio histórico, prioridades de gestión y un debate cada vez más áspero entre el Ejecutivo y el Concejo Deliberante.





