Santa Rosa (2b) – Un violento episodio ocurrido en diciembre del año pasado en Santa Rosa terminó con dos condenas de prisión efectiva, luego de que se comprobara que una mujer protagonizó dos ataques en el mismo día contra un vendedor ambulante, primero con una cadena y horas más tarde con un arma de fuego.
El hecho se remonta al 17 de diciembre, cuando cerca de las ocho de la mañana Eva Clarisa Montenegro, de 33 años, circulaba en una motocicleta junto a un joven de 19. Al divisar al vendedor ambulante en la calle Varela, lo atacaron sin mediar palabra utilizando una cadena y luego escaparon del lugar.
Sin embargo, la situación no terminó allí. Doce horas más tarde, Montenegro volvió a cruzarse con la misma víctima, esta vez en la calle Chile, mientras se trasladaba en otra moto junto a Isaías Noguera, de 43 años. En ese momento, según se acreditó en la causa, le indicó a su acompañante: “sacá el fierro”, tras lo cual tomó el arma que este llevaba en la cintura.
Con el revólver en la mano, la mujer no solo volvió a amedrentar al vendedor —que escapó corriendo— sino que también amenazó a un testigo que observaba la escena desde la vereda: “si llamás a la policía, ya sé dónde vivís, te voy a romper todo”, le advirtió.
Por estos hechos, el juez de control Carlos Ordás condenó a Montenegro a un año de prisión de cumplimiento efectivo, declarándola reincidente, como autora de amenazas con arma de fuego en concurso real con lesiones leves. En tanto, Noguera recibió una pena de seis meses de prisión efectiva como partícipe necesario del delito de amenazas con arma de fuego, también con declaración de reincidencia.
El fallo se dio en el marco de un acuerdo de juicio abreviado presentado por el fiscal Cristian Casais, la defensora oficial María Silvina Blanco Gómez y los imputados, con la conformidad de la víctima.
En cuanto al joven de 19 años que participó del primer ataque, se le otorgó la suspensión del juicio a prueba por el plazo de un año. Durante ese período deberá cumplir una serie de condiciones, entre ellas presentarse mensualmente ante la Justicia, no acercarse a la víctima, fijar domicilio y abonar una compensación económica si el damnificado lo acepta. De cumplir con estas pautas, no quedarán antecedentes penales en su contra.
Durante la investigación se determinó además que el arma utilizada por Noguera no tenía aptitud para el disparo, según un informe de la Agencia de Investigación Científica. No obstante, eso no impidió la configuración del delito de amenazas.
Finalmente, el juez ordenó el decomiso y destrucción de los elementos secuestrados: un revólver calibre 38, una cartuchera con municiones, una cadena de 75 eslabones y varios cartuchos.
El caso expone una escalada de violencia inusual por su reiteración en pocas horas y vuelve a poner el foco en situaciones de conflictividad urbana que terminan con consecuencias penales severas.





