Santa Rosa (2b) – En medio de un escenario que combina demoras, tensiones y un yacimiento estratégico en pausa, el secretario general del sindicato de petroleros de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Marcelo Rucci, volvió a meterse de lleno en el debate por el área Medanito y dejó un mensaje directo al corazón de la discusión: la definición ya no es técnica, es política.
“Nosotros solo queremos que nuestra gente quede trabajando”, planteó Rucci, bajando el tono a cualquier lectura corporativa y subiendo la presión sobre quienes tienen la lapicera. En un contexto donde la licitación y el futuro del yacimiento vienen acumulando idas y vueltas, el dirigente sindical marcó una línea clara: pase lo que pase, el empleo no puede ser la variable de ajuste.
El planteo no es nuevo, pero sí más explícito. Rucci recordó que desde el gremio habían advertido a tiempo sobre las dificultades del proceso. “Dijimos que era difícil y que podía pasar lo que terminó pasando. No tuvimos eco y hubo tiempo perdido”, señaló. Traducido: lo que hoy aparece como incertidumbre, para el sindicato era un desenlace previsible.
Y esa incertidumbre no es abstracta. Tiene nombre y territorio: 25 de Mayo. Allí, donde el petróleo sigue siendo una de las pocas palancas económicas reales, cada indefinición repercute directamente en la actividad, en los ingresos y en el clima social.
En ese marco, Rucci dejó otra definición que expone el nudo del conflicto: “No hay puntos de acuerdo y la resolución la tiene que dar la política”. La frase, sin rodeos, corre el eje del debate. No es un problema de falta de información ni de diagnóstico técnico, sino de decisiones que no terminan de cerrarse.
El dato no es menor si se tiene en cuenta que Medanito es uno de los pocos yacimientos convencionales que le quedan a La Pampa con potencial de desarrollo. Según el propio dirigente, todavía hay margen de crecimiento a partir de nuevas etapas de estimulación, pero eso requiere algo que hoy escasea: previsibilidad.
“Si se hacen las cosas con seriedad, puede dar petróleo, crecimiento y trabajo”, sostuvo. Pero también dejó la advertencia: cuando estos yacimientos caen, recuperarlos implica inversiones mucho más altas. Es decir, el costo de la demora no es solo político, también es económico y productivo.
En ese tablero aparece un actor clave: Pampetrol. La empresa provincial vuelve a ser señalada como herramienta posible para destrabar el conflicto, aunque Rucci evitó meterse en la discusión sobre quién debería quedarse con la operación. “No me corresponde decir qué empresa, pero la que sea, que lo haga bien”, resumió.





