General Pico (2b Norte) – El Tribunal de Impugnación Penal (TIP) resolvió no hacer lugar al recurso presentado por la fiscalía y la querella, determinando que todos los imputados por el resonante robo de los 250 mil dólares transiten lo que resta del proceso judicial en prisión domiciliaria.
La medida judicial beneficia a los acusados de apellidos Bajo y Torres, quienes dejarán la detención efectiva para pasar a cumplir el arresto en sus respectivos domicilios. El tercer implicado, de apellido Árhex, ya contaba con esa condición, que fue ratificada por el tribunal.
El defensor de los acusados, Martín Herrera Galvagno, celebró el fallo y remarcó que desde el inicio de la causa se sostuvo que no estaban dadas las condiciones jurídicas para mantener una prisión preventiva. “En audiencias reiteradas que hemos tenido no habíamos logrado que se resolviera en este sentido. Pero bueno, ahora el TIP nos dio la razón”, explicó el abogado.
En diálogo con Infopico Radio, aprovechó la oportunidad para cuestionar duramente la solidez de la investigación en contra de sus clientes. Afirmó que los elementos de convicción que sostienen tanto la fiscalía como la querella no tienen el peso probatorio que manifiestan. Además, apuntó directamente contra el origen del caso, asegurando que existen “muchas dudas” y “cuestiones raras” en la propia denuncia del millonario faltante, algo que, según su óptica, ya quedó en evidencia. Mientras avanza la investigación, el dinero no aparece.
El hecho
El hecho ocurrió el martes 30 de junio de 2026. Según consta en el legajo judicial, el primer intento de ingreso se registró a las 15:31 horas. Según la fiscalía Mauricio Iván Bajo llegó a las inmediaciones de la vivienda del damnificado, Ariel Prada, a bordo de una bicicleta tipo mountain bike color flúor. Vestía prendas oscuras, zapatillas blancas, una cuellera negra y una gorra con la inscripción “LA”. Su objetivo inicial era simple: buscar una llave oculta en una maceta del patio delantero. Al no encontrarla, se retiró del lugar.
Sin embargo, el plan no se detuvo. A las 16:12 horas, y siempre según la fiscalía, Bajo regresó, esta vez a pie. Había sido “fondeado” en las cercanías por un Ford Focus, conducido aparentemente por Arhex, quien iba acompañado por quien entienden que es Torres.
Para lograr su cometido, Bajo ingresó por una propiedad lindante y trepó un tapial medianero de dos metros de altura, rematado con alambres de púas. Una vez en el patio de la víctima, accedió a la habitación principal a través de una puerta balcón que no tenía medidas de seguridad. Utilizando una silla, alcanzó la parte superior de un ropero, de donde sustrajo una carpeta de cartón con 200.000 dólares, y sumó otros 50.000 dólares que estaban escondidos entre libros.
Mientras el autor material perpetraba el “escruche”, el Ford Focus con Arhex y Torres no dejaba de dar vueltas por el barrio. Las cámaras captaron sus maniobras de vigilancia, cobertura y apoyo logístico, garantizando el éxito del ilícito. A las 16:17, Bajo salió con el botín en una bolsa, subió al vehículo de sus cómplices y emprendieron la fuga.
El seguimiento de las cámaras de seguridad de la ciudad permitió a la fiscalía rastrear la ruta de escape. A las 16:24, el Focus llegó a la vivienda de Torres, en calle 10 al 700 Norte. De allí bajaron Torres y el autor material, mientras que Arhex continuó su camino hacia su propio domicilio en calle 403.
El paso por la casa de la calle 10 fue fugaz pero fundamental para la pesquisa. Bajo permaneció en el interior apenas nueve minutos, tiempo suficiente para cambiarse de ropa y descartar la indumentaria que lo incriminaba. A las 16:33, ambos salieron de la vivienda y abordaron un Fiat, propiedad de la pareja de Torres, para trasladar a Bajo hasta su casa en la calle 113 bis.
Cabe destacar que las imágenes de este último movimiento no fueron aportadas voluntariamente por Torres, sino por un inquilino del local comercial donde estaba instalada la cámara, un dato que la Justicia valoró para desestimar la supuesta actitud colaborativa de la defensa.
Viaje, regreso y allanamiento
Lejos de mantener un perfil bajo, al día siguiente del robo, Torres y Arhex abandonaron el país rumbo a Europa. Si bien las defensas argumentaron que se trataba de un viaje programado con anterioridad, para los investigadores resultó sumamente llamativo. Durante esos días, el Ford Focus utilizado en el hecho permaneció oculto, lo que sumó sospechas sobre el entorpecimiento de la causa.
Pero el detalle que terminó de sellar la suerte de los imputados ocurrió a su regreso a General Pico. Durante los allanamientos simultáneos dictados por la Justicia, el personal policial revisaba la vivienda de Torres cuando halló un teléfono celular escondido debajo de una cama. En ese preciso instante, el aparato comenzó a sonar: era una llamada entrante de Arhex, quien a su vez estaba siendo allanado por los efectivos policiales en su domicilio.
Este episodio destruyó el argumento defensivo que pregonaba la total predisposición de los acusados para colaborar con la Justicia.





