Buenos Aires (2b-opinión)- El presidente Javier Gerardo Milei exhibió de manera detestable su odio hacia las personas trans, aprovechando la pelea de boxeo en los Juegos Olímpicos en la que la argelina Imane Khelif venciera por abandono a la italiana Angela Carini. Milei compartió la mentira de considerar a la argelina “trans”, lo cual no es, y señaló de forma violenta en su muro de X “A ver boluprogres. Vengan a explicar esto…” y aseguró, como si fuera adivino, “si seguía la podía matar”. Lo cierto es que, era solo averiguar y comprobar que Khelif es mujer, pero el presidente decidió desarrollar un papelón.
“Miente, miente, que algo quedará” es uno de los mensajes más conocidos de Joseph Goebbels, el asesor del Adolf Hitler. Ese axioma es uno de los favoritos que lleva a la práctica Javier Milei desde que asumió como presidente. Después de su viaje a Francia para disfrutar de los Juegos Olímpicos junto con su hermana Karina, y de no emitir opinión sobre los silbidos al himno argentino en el partido de la selección de fútbol frente a Marruecos, y mucho menos de los ataques del público a los jugadores argentinos, el líder libertario se metió en la polémica del día sucedida en París.
El presidente se pronunció públicamente sobre la polémica desatada por el combate de boxeo entre la argelina Imane Khelif y la italiana Angela Carini. El combate duró apenas 46 segundos por el retiro de la italiana, quien adujo que jamás había sufrido un golpe con esa fuerza. Lo cierto es que, a partir de ese suceso, comenzó a difundirse el rumor de que la deportista argelina era una mujer trans. Lo cual era totalmente falso.
Sin embargo, pese a tener asesores con sueldos millonarios, Javier Milei promovió la mentira y a través de su red social X escribió “A ver boluprogres. Vengan a explicar eso…”, compartiendo lo sucedido. Y como si no le importara el grado de irresponsabilidad en palabras afirmó que “si seguía la podía matar”. Cuando la realidad es que la deportista argelina era una mujer cisgénero que nació con hiperandrogenismo, y eso hace que tenga altos niveles de testosterona. La “polémica” recorrió todo el mundo y fue el Comité Olímpico Internacional quien señaló que Khelif cumplió con todos los parámetros deportivos para poder participar de la competencia olímpica.
Poco le importo a Javier Milei que el género de la argelina fuera rápidamente aclarado y lejos de retractarse, continúo compartiendo en X comentarios ofensivos frente a la gente trans promovidos por sus seguidores, quienes afirmaban que Khelif “era un hombre”.
Es de esta manera que el presidente, quien disfrutara plácidamente de los Juegos Olímpicos junto con su hermana, que no se manifestara sobre los silbidos que recibió la selección argentina de fútbol dirigida por Javier Mascherano frente a Marruecos, y mucho menos sobre los incidentes que sufrieron los jugadores, decidió ahora desde la comodidad de su hogar, cometer otro papelón, pero esta vez de proporciones olímpicas, con el único fin de promover su odio ideológico.





