Buenos Aires (2b) – El oficialismo nacional busca desactivar en la Cámara de Diputados la avanzada opositora contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. En Casa Rosada aseguran que la sesión especial convocada para impulsar su interpelación no alcanzará el quórum necesario y la reducen a un “conversatorio en minoría”.
La convocatoria fue impulsada por sectores de Provincias Unidas, el Frente de Izquierda, Encuentro Federal, la Coalición Cívica y otros monobloques opositores. El objetivo es avanzar con pedidos de interpelación e incluso con una moción de censura contra el funcionario, aunque sin dictamen previo la oposición sólo podría emplazar comisiones para iniciar el tratamiento formal.
Desde Balcarce 50 calculan que la oposición reuniría apenas 115 diputados, lejos de los 129 necesarios para abrir la sesión. El dato político central es que el Gobierno ya descuenta la colaboración indirecta del PRO, que no daría quórum pese al endurecimiento discursivo de Mauricio Macri contra la administración libertaria.
“Hablarán en minoría”, resumieron desde el oficialismo, donde sostienen además que aun en caso de conseguir quórum no existen números para avanzar en comisiones. La estrategia revela el peso que todavía conserva el blindaje parlamentario construido por La Libertad Avanza junto a sectores dialoguistas.
Adorni continúa en el centro de la polémica luego de las denuncias vinculadas a supuestas irregularidades patrimoniales y a la participación de su esposa, Bettina Angeletti, en una delegación oficial que viajó a Nueva York durante la denominada “Argentina Week”.
Pese al desgaste político, Javier Milei y Karina Milei sostienen al funcionario sin fisuras. El respaldo presidencial quedó expuesto incluso frente a los cuestionamientos internos que surgieron desde el propio oficialismo, luego de que Patricia Bullrich reclamara explicaciones públicas y una presentación anticipada de la declaración jurada del jefe de Gabinete.
Mientras la causa judicial sigue abierta, el Gobierno apuesta a transformar el intento opositor en una escena de aislamiento parlamentario antes que en una amenaza real para uno de los funcionarios más protegidos de la gestión libertaria.





