Santa Rosa y Buenos Aires (2b)- Hoy en día es prácticamente imposible hallar un funcionario nacional de origen pampeano. Siempre fue difícil, es cierto, pero si caías por La Rosada en los 90, en pleno apogeo menemista, era lo más parecido a caminar por la plaza San Martín de Santa Rosa. Ni hablar con la cercanía del entonces gobernador Rubén Marín, que al confirmarse el fallecimiento de Carlos Menem hasta ahora optó por el silencio. Precisamente, su llegada al entonces presidente, consolidó aquella verdadera banda que integraron Jorge Matzkin, ex ministro del Interior, Jorge Rodríguez, ex ministro de Eduación y de Gabinete, e infinidad de cargos de importancia como el que ostentó Miguel Solé, el único que hoy lo despidió.
«A morir venimos! Pero seguiremos tu rumbo . Gracias presi», escribió este domingo Solé, es funcionario nacional que desde años reniega del «nuevo peronismo», al punto de acompañar al macrismo.
Pero además de Matzkin y Rodríguez, desde hace años radicado en Miami (fue ministro de Educación en La Pampa), había infinidad de cargos laterales en el Ejecutivo nacional, como el de Oscar Kraemer u Osvaldo Maldonado, el ex boxeador que manejó los talleres de impresión del Ministerio de Educación de la Nación.
Todos pasaron al olvido, al ostracismo. Incluso Solé, pero aún así sigue siendo el único que reivindica su pasado y su relación con el fallecido Menem.





