Santa Rosa (2b) – Un estudio del Centro de Economía Regional y Experimental demostró que la intención de inversión en las pymes está en franca retirada, a raíz de las políticas oficiales llevadas a cabo por la gestión del presidente Mauricio Macri.

La consulta abarca a 300 casos en distintos puntos del país, incluyendo a La Pampa.

El Indicador de Tendencia de Inversión (ITI) de las pequeñas y medianas empresas industriales tuvo una baja abrupta en mayo, al caer 18,5% frente a abril y 5,1% frente a igual mes de 2017.

Si se compara con el máximo nivel alcanzado en enero pasado, la caída se amplía a 24%, según el informe económico.

Los empresarios pequeños y medianos dijeron que el año arrancó con buenas perspectivas y entusiasmo en el sector productivo, con planes de llevar adelante nuevos proyectos, pero las fuertes subas en las tasas de interés, la inestabilidad del dólar, una recuperación económica que no termina de consolidarse y los riesgos que se vislumbran hacia delante frenaron muchos de esos proyectos.

Apenas el 6,8% de los empresarios consultados considera que es un buen momento para invertir, por las condiciones actuales y por las dudas sobre el rumbo que pueda tomar la economía.

El análisis advierte que en materia de inversión la incertidumbre es la peor aliada, incluso peor que un mal ciclo económico.

En mayo el ITI tuvo un valor de 46,8 puntos, que sobre una escala de 0 a 100, muestra que la tendencia se mantiene en un nivel poco favorable para el ciclo productivo.

El “Indicador de Condiciones para Invertir” (ICI) bajó 17,9%: interpreta la situación actual del empresario según su rentabilidad, la situación general de la empresa y cómo percibe el contexto actual para invertir. En mayo este indicador bajó a 48,7 puntos.

Algunas de las explicaciones para esa caída son las siguientes:
– Se deterioró 11,1% el indicador de rentabilidad del conjunto de las industrias de la muestra.
– Se deterioró 42,5% la percepción que tiene el empresario sobre las condiciones actuales para invertir.
– Cayó 10,7% la percepción que tiene el industrial sobre su propia empresa, en parte porque la recuperación de las ventas no termina de consolidarse, según la consulta del Centro de Economía regional y Experimental.