Buenos Aires (2b) – La planta de Alpargatas de la localidad correntina de Bella Vista está más que cerca de revivir el doloroso momento que se vivió en Santa Rosa el pasado 30 de mayo, cuando se concretó el despido de 73 trabajadores.
Y es que el proceso ya arrancó días atrás, con el despido de 8 trabajadores y ahora con un anuncio calcado al formulado en La Pampa: La empresa prepara retiros voluntarios para empleados con mayor antigüedad y aquellos que decidan optar por ese sistema, seguirían cobrando el mismo sueldo que actualmente perciben y mantendrían la obra social. En tanto, la empresa dejaría de pagar aportes jubilatorios y ART.
Si no se llega a la cifra pretendida, el paso siguiente sería el recorte.
Según se anunció, a quienes les falta un año o menos para cumplir con la edad jubilatoria, les ofrecerían adherirse al sistema por el cual seguirían cobrando su actual haber mensual.
“Mientras no se limiten las importaciones, es casi imposible que salgamos de esta situación. Estamos inmersos en una crisis y no vemos ninguna mejoría”, insistieron desde el sector textil correntino, según destaca la prensa local.
Lo cierto es que la crisis que aqueja al sector no da treguas y a las bajas en las plantas de La Pampa y de Catamarca (más de 130 despidos entre las dos).
La preocupación en los trabajadores está instalada en Bella Vista, ya que la planta está trabajando al 40 por ciento de su capacidad, precisó a sitio NORTE de Corrientes el delegado de los empleados de la textil Alpargatas en Bella Vista, Roberto Vandecabeye.
Al tiempo que resaltó: La mayor parte de la fábrica que está paralizada es en la hilandería y el cincuenta por ciento de la tejeduría está sin actividad. La compañía tiene los depósitos saturados de stock porque no se vende y todo se debe a la apertura indiscriminada de las importaciones.
En tanto, la empresa insiste en que los despidos de los trabajadores en estas tres plantas se deben a la caída en las ventas y la apertura de las importaciones.
Desde el año 2016 esta empresa ya cerró dos plantas en el país: la de Villa Mercedes, en San Luis, y la de Florencio Varela, en la provincia de Buenos Aires. Las últimas medidas de la empresa Alpargatas evidenciaban este desenlace. Habían suspendido la producción y, en consecuencia, a todos los operarios.
Vandecaveye mostró crudeza al hablar de las perspectivas: “Alpargatas está a punto de la catástrofe, en 2001 ya ocurrió esto y la gente deja de pensar con la cabeza y piensa con el estómago, y nos dejamos de entender”.
“La planta funciona, te produce tristeza ver más del 50% de las máquinas paradas, hay personal que se pasa limpiando porque no tiene qué hacer. No se ve ningún síntoma de que esto vaya a mejorar”, sostuvo.




