Santa Rosa (2b)- Primera salvedad antes de empezar. Podrán haber dicho que la contrataron, o contactaron a la encuestadora, pero está claro que no la gatillaron. Mientras tanto, aprovechando el sello de «calidad» del presunto encuestador, repartieron de lo lindo para el PJ, la UCR y el PRO. Generó una verdadera conmoción y, en principio, se buscó el camino más fácil: culpar al que ganaba por escándalo en esa encuesta dentro del PJ. Era un ministro de Verna, pero nada tenía que ver. La parte de los radicales medía a los tres potenciales candidatos, y cuando dosbases la publicó destapó la olla. Todos se acusaban, pero ninguno tenía que ver. La encuesta, al final, fue una idea del algún cráneo del PRO (que todavía no te vamos a revelar aunque sí sabemos que se mandó de outsider), en una maniobra totalmente ajena a Carlos Javier Mac Allister, a quien además lo ponían como vencedor y no sabemos con qué fines: ¿Tendrá algún límite la campaña sucia?
Hacé como nosotros, no le creas a nadie y escuchá a todos. Nadie va al baño para dejar agua bendita. La encuestadora, según nos dicen porque no nos consta, niega cualquier participación en el trabajo y esgrimen, entre otros argumentos, que el logotipo que precede a las tortitas no es usado desde 2003. En fin, en dosbases no nacimos ayer, más allá de ser el medio más joven, pero resulta irrisorio creer que nació de la nada, como creada por Jesús con un par de costillas. A fines netamente legales, y porque insistimos en que no hacemos publicidad gratis (y menos a trabajos fraguados), mantendremos en reserva a quienes son mencionados como artífices de una encuesta que, tras nuestra publicación, se viralizó por toda la provincia.
Según el sondeo que habría medido candidatos en octubre, el ministro de la Producción Ricardo Moralejo aparecía como el mejor aspirante peronista para reemplazar a Carlos Verna, incluso superando a Sergio Ziliotto, uno de los hombres del gobernador. Después ignoraron a varios, pero se encargaron de mencionar al diputado Eduardo Tindiglia y a su par Espartaco Marín, como para meterle un poco de color. Pero le metieron un caballo más grande que el de Troya al ministro, que en honor a la verdad sí aparece en otros sondeos. Algunos intentaron culpar al ministro, y nada tenía que ver.
Mientras tanto, nosotros nos poníamos a investigar. Publicamos la parte radical con un fin claro e inspirados en el viejo axioma que puso de moda el subsecretario de Trabajo Marcelo Pedehontaá hace algunos años, aquel que dice «hay que pegarle al chancho para que aparezca el dueño».
Lo tomamos como termómetro y la publicamos como «la encuesta peronista que midió a los radicales», aprovechando que el partido anunció que podría definir su representante bajo el modo de un sondeo. Precisamente, el trabajo también se centraba en la disputa en el seno de la UCR, mostrando a Francisco Torroba por encima de Juan Carlos Marino y Daniel Kroneberger, y bastante más lejos a otros referentes del partido, como Martín Berhongaray.
Los radicales estallaron, nos quemaron los teléfonos. Entre tantos llamados cruzados, incluidos los del peronismo, a lo que le tenés que sumar -si es que lo hizo como dicen- el encuestador que salió a negar cualquier trabajo referido a La Pampa. Pero claro, al final se destapó la procedencia de la pícara maniobra ungida de los cerebros de ciertos actores cercanos al PRO, que desplegaron esta estrategia, hay que decirlo, tan sucia como ingeniosa: le cargaron el muerto a un ministro, embrollaron a los radicales y, encima, mostraban como ganador a Carlos Mac Allister que, estamos en condiciones de asegurar, ni enterado estaba del tema… El ideólogo, por ahora, será preservado en estas páginas, pero de algún modo tiene contactos más allá de las fronteras de la provincia. El partido, también totalmente ajeno, hay que ser justos. Punto final para este boletín, pero sólo por ahora.




