El peronismo y una interna más caliente que pie de mormón: Nervios, presiones con el «voto seguro» e intervenciones a espaldas del gobierno presagian una dura compulsa

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Santa Rosa (2b)- Este es un lindo informe al estilo dosbases. De esos que sirven para que le pierdas el miedo a las viejas prácticas de la política (que siempre estuvieron mal y pretenden subsistir), tal vez para que te diviertas o bien, por qué no, para que te decidas. Y es que hay de todo para contar en la caliente interna del PJ para la intendencia de Santa Rosa, donde quien pretende erigirse como el candidato del oficialismo aprieta el acelerador, con la connivencia de algunos funcionarios de segundo orden, ante el crecimiento en las encuesta de sus rivales. El sistema que utilizan no es para nada novedoso: el viejo protocolo del «voto seguro», en el que ya algunos empleados empiezan a denunciar presiones para el 17 de febrero. Mientras tanto, desde el gobierno provincial la orden es clara: Cero intervención en la interna, y a la cabeza de ese precepto se encuentra nada menos que el candidato a gobernador, Sergio Ziliotto.

El resumen es sencillo: Jorge Lezcano busca quedarse con la interna del PJ y argumentos le sobran. Pero nervios también. Partió como amplio, amplísimo favorito, pero el desarrollo de la campaña mostró un crecimiento inusitado del candidato de Unidad Ciudadana Luciano Di Nápoli, casi polarizando la compulsa, hasta que -también- apareció en escena Darío Hernández en las últimas semanas. Incluso, aseguran que el diputado provincial, que llega a la interna desprovisto de estructura, tiene tal ascendencia en los barrios que la cosa ya inquieta… Ah, ¿no nos creés? Acá va una perlita para que relajes la lectura: escuchate este audio de un militante de Lezcano cuando intentó hacer pie en la Villa Santillán:

Así están las cosas. En los barrios una fuerte presencia de Hernández, y también de Di Nápoli, que encima no para de crecer dentro de los independientes. Enfrente, un contundente aparato de Jorge Lezcano que aspira a ser decisivo. Esta situación la advierte todo el peronismo, pero desde el gobierno provincial se mantiene el compromiso inicial: El apoyo justo y necesario a Lezcano en su momento, pero ninguna intervención en favor de ninguno de los seis candidatos de la interna. Y menos ahora, cuando se sacan chispas.

El ejemplo más claro es el de Sergio Ziliotto: no participó en ninguna actividad oficial junto a Lezcano, aunque sí se muestra con otros, como casualmente lo hizo en Toay y en Lonquimay, por citar dos casos muy cercanos con candidatos «oficiales».

Voto Seguro

La campaña de Santa Rosa para Lezcano quedó bajo el mando y el diagrama de la experimentada y polémica ex funcionaria y legisladora Elsa Labegorra: noventosa si las hay a la hora de meter un armado.

El voto seguro es una vieja práctica de la política, que por ejemplo en su momento el Movimiento Popular Neuquino supo dar cátedra de su aplicación. Se trata, ni más ni menos, que de un registro exhaustivo de potenciales votantes, los seguros, a quienes se los controla y en base a ellos es que se proyectan los resultados de una elección, votos más, votos menos. Es más, el 17 de febrero, cuadernito en mano, estarán al tanto de quién fue a meter la boleta en la urna y quién no… Pero claro, no hay demasiadas garantías: La política no es la de antes, y se teme una catarata de votos traición. Y es que hay gente que no ayuda en estos momentos de tensión.

¿Quiénes? La cuestión es que algunos funcionarios outsaiders del gobierno provincial se están tomando demasiado en serio esto del voto seguro. Sabés que no nos tiembla el pulso y en su momento lo vas a saber, y con contundencia, pero sí te podemos adelantar que hay al menos un funcionario del área de salud que ya está en el ojo de la tormenta por los aprietes hacia trabajadores del área para elijan «bien». Cuidado. Ah, demás está decirte que todo esto es a espaldas del gobierno.

Mientras tanto, en la semana revivió lo que llamamos en dosbases la mística Turnes, aquel axioma del dirigente que en el 73 se jactó de ganarle la intendencia al peronismo, nada menos que con la vuelta de Juan Domingo Perón, «arrancando carteles y prometiendo trabajo, como hacen ellos», según rememoraba.

Es que ese inestable panorama despierta la desesperación en todos los terrenos. Y así asistimos esta semana a una arremetida contra la cartelería del candidato que, justamente, más le teme el sector del Lezcano: Luciano Di Nápoli.

 

No es el único hecho de violencia. Por ahora los guardamos bajo siete llaves. Sabés que cuando prometemos cumplimos: igual a lo que te dicen ellos, ¿no?

Pero decíamos que aún Lezcano cuenta con apoyo, y bastante. La flota de transporte está asegurada para la movilización del 17… Pará: ¿no te habrás creído que la demagogia de atacar a Uber y apoyar a los taxistas fue genuina?  En fin, todo vale, no somos quién para cuestionar, porque el que elige sos vos, y el que te cuenta las cosas es 2b.

Pero Lezcano tiene más. Por ejemplo a Convergencia detrás, que por lo menos en los últimos días empezó a jugar fuerte con Espartaco Marín a la cabeza. No sabemos si alcanza, más aún cuando el voto independiente puede ser clave. El dilema es el voto del gremialismo… ¿Te imaginás a alguien, por ejemplo de la UOCRA, votándolo? No, tranquilo, nosotros tampoco.

Por estas horas, los sectores «internos» del gobierno que apuestan a Lezcano confían en las debilidades de los rivales: Consideran que la aparición de Nélida Battista, del Frente Peronista Barrial, es un punto negativo para Di Nápoli, ya que advierten una concreta dispersión del voto «duro» kirchnerista.

También, en cuanto a las chances de Darío Hernández, el perfil de Juan Grotto y su proyecto desprovisto de estructura es visto como otro aspecto a drenar votos para ese lado. La performance de Fabiana Ballejos, por su parte, es toda una incógnita.

Lo que sí es seguro que nadie arriesga un ganador por estas horas. Y para más adelante se viene otra preocupación…. ¿Cómo le irá, al que subsista, en la general ante el radical Leandro Altolaguirre?

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