Santa Rosa (2b)- Tres hechos, fácticos y escuetos: En cualquier escenario, pero más aún entre el PJ y el PRO, General Pico es la madre de todas las batallas. Dos, Martín Maquieyra es, a todas luces, el dirigente del macrismo que más preocupa por su crecimiento en La Pampa. Tres, la elección de la ministra Fernanda Alonso para disputar la intendencia es prueba sobrada de que el PJ se la juega toda. Es que una derrota en General Pico, si te gustan las exageraciones, sería algo así como la caída de Constantinopla, pero con vernistas despavoridos en lugar de bizantinos. El diputado nacional y candidato a intendente, el cuco amarillo de este proceso para el PJ, separó las aguas entre la campaña local y provincial, atravesada por la polarización de «dos modelos» en pugna: «Esas actitudes de atacar son por temor; están convencidos que le pueden ganar al radicalismo pero el crecimiento de Propuesta Federal los preocupa, y más aún el resultado de 2017», dijo. Igual, Maquieyra elogió la actitud que está manteniendo junto a su adversaria: «Fernanda es una gran candidata, muy competitiva, y nos manejamos parecido; pensamos distinto pero no confrontamos desde lo personal y seguramente nunca lo vamos a hacer».
General Pico nunca tuvo una intendenta. General Pico hace 35 años que es gobernada por el peronismo, encima consolidado como un gran bastión peronista-vernista desde donde se han gestado flor de palizas electorales. Desde cualquiera de las perspectivas, entonces, lo que se arriesga ahora mucho, pero principalmente por la tracción de este comicio para volcar la balanza en todo el distrito. Por eso en dosbases nos metimos con uno de los grandes protagonistas en la disputa que se viene en la ciudad del norte, que juzgamos clave para toda la provincia: «Nos estamos centrando en todo el norte, más allá de General Pico. La verdad es que el crecimiento de Propuesta Federal es algo concreto, porque de 7 concejales actuales ahora estamos pasando a una base de 20 que podría llegar a 30», señaló.

El diputado nacional, a la vez, destacó el constante acompañamiento de los candidatos a vice, Juan Carlos Passo, y diputado provincial Eduardo Pepa, quienes acompañan regularmente en las distintas recorridas por la ciudad. También manifestó su confianza en cuanto a las chances del referente máximo de la lista, Carlos Mac Allister: «Se está trabajando muy bien. El Colo está realizando una tremenda campaña por toda la provincia, y es cierto que está golpeado un poco por el contexto nacional, algo que se advierte también en la campaña local», reconoció.
Sin embargo para Maquieyra, al igual que para Mac Allister, el roce constante con el PJ es precisamente un síntoma de fortaleza: «Yo creo que les preocupa el resultado de 2017. Fue la primera vez que les ganó la oposición y encima estamos creciendo», sostuvo. El actual diputado es la joya del macrismo en La Pampa y la apuesta de, por ejemplo, el jefe de Gabinete Marcos Peña. Además de eso, los antecedentes hacen presagiar una disputa compleja para el peronismo: Hace dos años, en las legislativas, Cambiemos se anotó un hito con el joven dirigente quien, encabezando la lista, alcanzó un resonado triunfo por 20 votos de diferencia, pero triunfo al fin. Fue 16.986 a 16.967.
El impacto de la salida de cancha de Carlos Verna obligó al peronismo a reacomodar fichas entre sus mejores nombres para sostener un equilibrio. Se entendió que la ministra de Desarrollo Social Fernanda Alonso, clave en el gabinete de Verna, joven y de una más que aceptable imagen, era la mejor apuesta para controlar el avance del cuco amarillo que amenaza a ese verde-vernista que inunda a Pico: «Fernanda es muy buena candidata, muy competitiva. Igual, más allá de lo que se ve en la campaña provincial, todavía ninguno de los dos hemos salido ambos fuerte a hacer campaña. Creo que no habrá demasiados cruces entre nosotros porque tenemos formas similares y además tampoco nos vamos a enfocar en ella, sino más bien en las propuestas».
«Voy a necesitar y mucho al Colo»
Maquieyra, al igual que el intendente santarroseño Leandro Altolaguirre, entró en el combo de los acuerdos de Cambiemos, al alcanzar la unidad en las lista con la UCR y compartir fórmula con Patricia Testa. Más allá de eso, las dos fuerzas se verán las caras el 17 de febrero en la interna, abriendo el calendario electoral en el país: «Es una elección díficil, pero lo primero que rescato es cómo se está llevando adelante entre el Colo y Daniel Kroneberger, con sumo respeto y sin herirse. Es muy importante alcanzar esta madurez y que sea sana, tan distinta a la de Juan Carlos Marino y Mac Allister en 2015», señaló.
Por eso, dijo Maquieyra, sus chances son proporcionalmente vitales a la suerte de Mac Allister: «Se puede ganar y hay que seguir trabajando. Es cierto que el radicalismo tiene armado, pero Propuesta Federal además de crecer cuenta con mucho apoyo del independiente y de radicales que ven una opción en nosotros más allá de su pertenencia. El 17 es clave por muchos motivos y mayo también, porque voy a necesitar mucho al Colo. Si pierde, va a ser todo muy difícil para mí», señaló.
La que le espera
El diganóstico que Maquieyra sobre General Pico no fue el mejor. Si bien destacó que «en la parte de saneamiento -que realiza la cooperativa- no estamos colapsados, como sería el caso de Santa Rosa, pero estamos viendo algunas cuestiones que inquietan de cara al futuro, como el estado de las bocas de tormenta en las esquinas o problemas en el asfalto.
En ese marco, sí mostró preocupación por lo que juzgó el gran problema de Pico: «Tenemos un problema grave con la seguridad, y acá sí muchísimo más que en Santa Rosa. Hay mucha droga, lo que complejiza todo, y la falta de trabajo; la instalación de fábricas. Hay que tener en cuenta que en General Pico esta situación se advierte mucho más, dado que no hay tanto empleo estatal como en la capital», explicó.
«Mi abuelo decía que hace 30 años miraba a General Pico y veía una ciudad industrial. Pasó el tiempo y ha crecido la cantidad de habitantes y nunca el Parque Industrial. Por eso vamos a trabajar sobre dos ejes: la seguridad ciudadana con guardias en plazas y distintos sectores no para reemplazar a la policía, pero sí para sumar presencia; y el segundo eje sobre la parte productiva, incentivando fuertemente la Zona Franca, por ejemplo a través de una agencia que se dedique a buscar empresas e industrias del país o internacionales para radicarse, como pasó recientemente como la farmacéutica de Brasil», reseñó.
Otro de los grandes problemas de General Pico, según Maquieyra, radica en el impacto de los gastos corrientes sobre el presupuesto: implican el 95 por ciento del total: «Esta situación deja poco dinero para hacer obras, y así se cae en la dependencia con provincia y con los años estos se va agravando. General Pico tiene la necesidad de controlar su gasto: por ejemplo en la actualidad hay 65 funcionarios, mientras que hace dos décadas, incluso con Cacho Campo, había 22. Tenemos que valorizar al empleado, en todo caso la ciudad tiene una situación compleja pero manejable», finalizó.




