Fiebre amarilla: La revolución de los «chacras» amenaza al liderazgo de Mac Allister y el estallido del PRO está cerca

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Santa Rosa (2b)- Casi como la Revuelta Campesina de Flandes en la Edad Media tardía francesa, para ponerle picante. Así está el PRO en La Pampa tras la apabullante derrota a manos de la UCR en la interna del 17 de febrero. Pero lo peor de todo no fue el 65% a 35%, sino las viejas cicatrices, rencores y sospechas internas que subyacen más allá del resultado electoral, sumado al creciente enojo contra Carlos Mac Allister, a quien muchos consideran el mariscal de la derrota. Encima, con el referente máximo de descanso hasta esta semana, cuando se prevé un encuentro para «definir el futuro»,  la cosa está que explota, aún cuando la presidenta del Tribunal de Cuentas, Marita Mac Allister, con mano de hierro intenta contener un desborde en ciernes. La «revolución de los Chacras», le dicen, al movimiento interno que viene haciendo ruido entre el grupo alumbrado al calor de la Carpa Verde de los ruralistas, con el diputado Maximiliano Aliaga a la cabeza, mientras de reojo miran los «grandes olvidados» en el armado de listas. Martín Maquieyra, en tanto, construye en silencio, por caminos alternativos… Enterate en dosbases  la que se viene.

A esta altura sabrás que 2b está en todos lados y te cuenta la posta. Podrán desmentirlo mañana, pero el destino de esta historia que te vamos a relatar es inevitable. La fractura, ya se huele. Y los datos son elocuentes, y a saber: La mesa de agroindustria de la Fundación Pensar es la más grande y activa, donde se encuentran, además de Aliaga, distintos dirigentes provenientes del ruralismo, así como la también diputada Adriana Leher. Tomá estos dos ejemplos solamente: se trata de los únicos dos diputados «puros» del PRO en la provincia, y ambos apartados en el armado de listas. Ojalá terminara ahí el asunto: El Mofepa, también soslayado en la mayoría de los acuerdos y limitado a un arreglo en Santa Rosa en el marco de la lista de unidad con el radical Leandro Altolaguirre, miró de brazos cruzados como se dispusieron los futuros cargos, sin arte ni parte. Resumen: Todos enojados y apuntando al personalismo de Mac Allister, más aún cuando se abrieron las urnas.

Adriana Leher

Es que el resultado del 17 no hizo más que sacar a superficie ese descontento, que lejos está de contenerse. Las movidas empezaron a gestarse un día después de la contienda. Nadie en el PRO, a excepción de Mac Allister y su círculo íntimo, creen que una alianza K-radical haya sido el origen de la paliza. Para colmo, los más cercanos al «Colo» estallaron con las actitudes de, otra vez, dirigentes como Aliaga y Leher, que reconocieron la derrota y encima se pusieron a «disposición» de Daniel Kroneberger y el radicalismo.

Por lo demás, el resto sigue considerando a Propuesta Federal un  «principado», donde sólo decide Mac Allister y su círculo íntimo, entre ellos su hermana y el presidente del partido, Martín Ardohain, quien acaso es el que hoy más manifiesta su descontento contra las movidas «desestabilizadoras». Es más, dicen que los chat del PRO explotan, y allí hasta piden la cabeza de «traidores» y exigen que reporten cada una de las acciones que realizan, para evitar acciones contrarias a lo que pregonan: Se perdió por la ingerencia peronista-kirchnerista, no contra el radicalismo.

¿Y Maquieyra?

Lo cierto es que hoy el partido se encuentra al resguardo de Marita Mac Allister, mientras su hermano y referente del espacio está por regresar al ruedo para definir su futuro y el de la fuerza en La Pampa.

En Santa Rosa se gesta con fuerza la inminente rebelión para darle un «giro» a la fuerza en La Pampa, o mejor dicho que empiece a funcionar como tal. En medio está Martín Maquieyra, que sigue con atención todos los sucesos pero prácticamente sin intervenir. A sabiendas de la que se viene, se refugia en un contacto permanente con autoridades nacionales, pero tampoco descuida el armado interno, más aún cuando en sus espaldas recaerá la virtual subsistencia del partido en La Pampa en la general de mayo, cuando dispute la intendencia de General Pico nada menos que contra uno de los alfiles de Carlos Verna: la ministra de Desarrollo Social, Fernanda Alonso.

Maquieyra es de los que cree que se necesita del radicalismo, y no generar un nuevo enemigo. La experiencia de polarizar una interna contra Sergio Ziliotto, que ni siquiera era rival directo, fue una experiencia contundente: Al PRO lo limaron de todos lados y creen que Mac Allister es el responsable.

Martín Ardohain, presidente del PRO y candidato a diputado, junto al «Colo».

Cuestión, y volviendo al chat, nuestras fuentes que nunca le erran, cuentan que al diputado nacional poco y nada se lo ve en las picantes pantallas de cacería de brujas y acusaciones, aunque de manera personal establece contacto permanente con los referentes del interior. También la huele, todos saben que la fractura es casi un hecho.

Robinson Mac Allister

En la isla desierta del PRO está hoy Carlos Mac Allister y su puñado de íntimos, como el Crusoe de Daniel Dafoe. Esta semana será clave para definir el futuro del macrismo en la provincia, que descansa sólo en un potencial milagro de Martín Maquieyra.

Pero si esperan resurgir, la manera no es lejos del radicalismo. Los diputados Aliaga y Leher mostraron su independencia de criterio y no gustó. Más aún si sacando cuentas implican fortalezas en el centro y sur de la provincia. Y, si a eso le sumás el poderío territorial de Maquieyra en el norte y su ascendencia en Nación, nada menos, todos los focos territoriales ya están contaminados de descontento. No queda mucho margen para seguir como hasta ahora, está más que claro.

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