Las peripecias de unos campesinos de Santa Isabel: Los robaron, les carnearon su potranca «Princesa» y la poli les dijo que esperen porque es fin de semana

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Santa Rosa (2b)- La familia de Juan Domingo Castro y Delia Morán recibió un duro golpe el viernes. Les desapareció la potranca que era una más de ellos, con quien jugaban sus hijos y vecinos de la humilde zona de campesinos del oeste profundo, allá por Santa Isabel. Un día después Juan Domingo comprobó lo peor, lo había robado y carnearon el animal: lo cierto es que los rastros, la investigación y el esclarecimiento lo tuvo que hacer la familia, dado que la policía no lo quiso atender el fin de semana: les dijeron encima que hasta que no vuelva el fiscal de Victorica, nada podían hacer.

Esto es lo que quedó de la potranca Princesa

«Me atendieron de compromiso. No te prestan atención, es como si no te tomaran en serio», dijo Castro a dosbases. Se trata de un conocido campesino de Santa Isabel, que se encontró solo con los huesos y el cuero de su potranca que tenía en sus 5 hectáreas de la chacra ubicada a orillas del pueblo.

La propia familia dio con los supuestos autores y hasta radicó la denuncia, pero se encontraron con la curiosa respuesta de la policía local: “No se puede hacer nada hasta el martes o miércoles porque no está la Fiscal Moyano en Victorica”, le espetaron.

Esta era Princesa

“Los chiveros del oeste estamos cansados de este desprecio por parte de los poderosos de turno que nunca dan respuesta a nuestras demandas”, manifestaron sus compañeros del MTE rural-La Comunitaria. “La ley en estas cuestiones no existe y si esta familia encuentra a los responsables y por bronca reacciona, entonces ahí aparece la Ley y le caen con todo, sin fijarse en la impotencia acumulada que siente un trabajador al que siempre le roban”, agregaron.

A la vez, lamentaron que las autoridades “se aprovechan de las buenas personas, Juan y su familia no le hacen mal a nadie. Viven de sus chivitas, de sus gallinas y sus quesos caseros. Con estas acciones los arruinan. Estamos seguros que si a estas personas les hiciera falta algo y hubiesen hablado con Juan, él sería el primero en tender una mano y ayudar sin dudar. Por eso decimos que es un acto de terrible maldad”.

«No es la primera y tampoco será la última vez que suceda esto. Antes no eran tan frecuentes estos comportamientos en el Oeste Pampeano, pero quizás por la crisis o la maldad están ocurriendo cada vez más.
Los productores chiveros están cansados de tantos atropellos. En medio de una Emergencia Agropecuaria por sequía que pone en riesgo sus chivas y su producción, la ayuda tan necesaria por parte del gobierno provincial aún no llega. A esto se suma la falta de presencia de la justicia en los momentos que se la necesita. En el Oeste Pampeano y para los pequeños campesinos el Estado pareciera estar Ausente», concluyeron.

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