Santa Rosa (2b)- El radicalismo pampeano se prepara para una cumbre vital en la que definirá su suerte en el futuro inmediato. Con poco margen para reaccionar o ensayar recetas mágicas cuando la amplia derrota ante el peronismo del 19 de mayo recién se está entibiando, en el horizonte vienen la PASO de agosto y la general de octubre, donde deberán defender al menos la banca de diputado nacional que hoy ostenta quien fue candidato a gobernador, Daniel Kroneberger. Lo cierto es que, a pesar de las especulaciones y la indiferencia que reina entre radicales y el PRO local, la Convención del 8 de junio ratificará, como ocurrió a nivel nacional, la pertenencia al espacio Cambiemos. Pero, antes de las PASO, deberán reiniciar la senda de la negociación interna, dado que todos los sectores en pugna muestran los dientes con candidatos. Más allá de eso, quien aparece con más chances es Martín Berongaray.
Los radicales tienen que resolver mucho, o casi todo. Con decirte que para empezar nomás arrancan con un escandelte de los frescos, como lo es la presencia del candidato a diputado Mauricio Agón quien, como actual presidente de la Convención, saldrá eyectado del cargo el mismo día del encuentro a raíz de las graves acusaciones respecto a su pasado, que acredita una condena por 12 estafas cuando se hacía pasar allá por el 2000 como contador.
Pero eso es un detalle, si se quiere. La Convención Nacional de Parque Norte dejó un férrea postura de los seis convencionales de La Pampa, entre ellos Marcos Cuelle, Diana Bonifacio y Federico Roitman, contra la continuidad del histórico partido en el frente con el macrismo. Igualmente, a pesar de sus votos en contra, la amplia mayoría dictaminó seguir dentro del espacio.
De vuelta a La Pampa, habrá pensamiento similar pero una postura más afín a la continuidad: «No hay mucho margen para romper una alianza. No tenemos la mejor de las relaciones, incluso la presencia de Macri fue la clave de tan amplia derrota, pero no nos podemos dar el lujo de dividir votos estando tanto en juego», confió un alto dirigente radical a dosbases.
De hecho, referentes de tres de los cuatro sectores internos coincidieron con el diagnóstico: La legislativa no puede volver a ponerse en riesgo ante una dispersión, más aún con un Frejupa má que fortalecido, que podría anotarse en este 2019 el segundo contundente triunfo arrasando con las dos bancas que habrá en juego.
La perlita estará en los radicales (en el sentido literal de la palabra) de Guatraché. Como hace más de un año, desde el espacio referenciado en el intendente Sergio Arrese (el mismo que logró su reelección con más del 65% de los votos) siguen en soledad empujando la rebelión en pos de volver a las fuentes, a la histórica Lista 3. Ya saben que todo se encamina a la continuidad, pero aún así los muchachos del Sur harán tronar su reclamo.
En las posiciones más reflexivas y cercanas a la continuidad abrigan el resto de los dirigentes. Martín Berhongaray (Celeste), espera alcanzar un acuerdo basado en la lógica con el resto de los sectores para evitar un nuevo tiroteo como el de diciembre, donde prácticamente parieron la candidatura de Daniel Kroneberger tras un fuerte tironeo.
Como aspecto positivo los radicales descansan en un hecho fáctico, que más allá de los matices a los que lo someten las lecturas políticas no dejar de ser incontrastable: Pasada la décima elección consecutiva provincial en La Pampa, la historia no varió en nada y existió una nueva polarización entre el PJ y la UCR.
La elección radical fue mala, no hay dudas, pero las terceras fuerzas ni sombra hicieron a los radicales. De hecho, en 36 años de democracia, sólo una vez el «reinado opositor» se vio amenazado y fue en los 90, con el lejano Convocatoria Independiente escindido del Mofepa y liderado por el ex gobernador de facto Ricardo Telleriarte. Amén de eso, PJ y UCR dirimieron cara a cara todas y cada una de las elecciones, muy por encima del resto.





