Lovera estalló con el pedido de empresarios macristas para despedir sin causa: «Son posiciones rayanas a los métodos de la esclavitud y no lo vamos a permitir»

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Santa Rosa (2b)- El senador pampeano y presidente de la Comisión de Trabajo de la cámara alta nacional, Daniel Lovera, salió al cruce de los dichos del presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Julio Crivelli, quien lisa y llanamente reclamó poder «despedir sin causa», referencias que se sumaron al empresario cafetero Martín Cabrales, quien también clamó al gobierno de Mauricio Macri por el impulso de la «flexibilación para poder despedir». El legislador pampeano, ante el tono de los pedidos de los empresarios cercanos al presidente, señaló que «son posiciones rayanas a metodologías de esclavitud, en las que el capital y los propietarios de los medios de producción se manejan como patrones de estancia, en detrimento de los trabajadores y sin rendir cuentas a las representaciones gremiales que tenemos para protegerlos.

Lovera se hizo eco de las manifestaciones públicas del presidente de la Cámara de la Construcción y del empresario cafetero, que «impulsan una reforma laboral para reformular la relación entre el capital y el trabajo en Argentina, dando de baja a un sistema que ha evolucionado satisfactoriamente en la protección del trabajador y sus derechos en nuestro país», sostuvo.

En ese marco, analizó que «leer o escuchar expresiones como las de Crivelli o Cabrales sobre la flexibilización laboral, con la impunidad y la falta de escrúpulos que se expresan, no habla solo de su pensamiento sino del lugar que les ha habilitado Gobierno Nacional como voces a considerar a la hora de definir sus políticas de Estado». Yañadió: «Argentina es un país en el que ha sido la intervención del Estado la que le ha procurado un espacio de derechos a los trabajadores, pensando la economía desde la humanización y no desde el mercado. En realidad, a estos empresarios no les importa la gente, pero lo más grave es que al Gobierno Nacional tampoco, porque hablan siendo cómplices de lo que pretende ser un modelo de país centralista, con políticas sociales ajustadas a las variables del mercado y con un desprecio sistemático por las familias trabajadoras».

Por otra parte, el senador pampeano analizó que «si estas opiniones se consolidaran como actos de Gobierno darían por tierra décadas de avance en los derechos de los trabajadores. Plantear hoy a la figura del trabajador como un bien de cambio en el mercado, como un engranaje más es, lisa y llanamente, retrotraerse a la época de inicios de la Revolución Industrial».

«Es inaudito que representantes de entidades patronales se manifiesten de esta manera contra los derechos de los trabajadores que, en Argentina, tienen una larga historia y están consagrados incluso en la Constitución Nacional. Es temerario e irresponsable que se expresen así, y si esto se tradujera en medidas de gobierno, las consecuencias serían devastadoras. Sería la consolidación de un modelo de Estado con lugar para unos pocos», completó.

En su rol de presidente de la Comisión de Trabajo del Senado, Lovera dejó en claro que se ocupará personalmente de bloquear el tratamiento en Comisión «de cualquier norma que se piense en este sentido». Para luego añadir que este tipo de empresarios «son insaciables».

«Para bajar los costos en Argentina hay que invertir más dinero, no precarizar el trabajo. Crivelli, Cabrales y muchos de estos “industriales” sin ideas pero con plata, copian patrones de consumo de las elites de países del primer mundo pero ignoran los procesos de transformación que han sufrido para lograr esas posiciones. Para ellos no pasa de ser una añoranza personal. Es muy difícil negociar con esta gente. Están quejándose y reclamando sobre un sistema que ya los hizo millonarios sin que asumieran responsabilidad social alguna por sus conquistas, ya sería momento de que piensen y vean más allá de su ombligo, porque el mundo va en un sentido solidario y ellos no saben desarrollarse en los nuevos ámbitos que se vienen naturalizando. Miran con una praxis preindustrial, en la que los obreros no tienen derecho porque la lógica que los impulsa es que detrás de un trabajador en actividad hay cien más que desean ese lugar, y lamentablemente están dispuestos a aceptar denigrar sus derechos para conseguir un trabajo. Me da pena que en Argentina aún haya dirigencia que piense al país dividido en un pequeño grupo con derechos y una masa obrera precarizada, con mano de obra barata y de fácil recambio. Intentan que los trabajadores queden librados a su suerte bajo una descarada propaganda oficial de meritocracia”, finalizó.

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