Santa Rosa y Buenos Aires (2b)- El gobierno nacional, que a través de sus funcionarios alerta sobre un posible fraude en la general de octubre, ayer volvió a concretar un nuevo simulacro de votación que terminó en polémica y con severas dudas. Mientras oficialmente destacaron la mejoría del sistema de la empresa venezolana Smartmatic, desde los partidos opositores -principalmente el PJ- advirtieron que se hicieron presentes los problemas de siempre: por empezar, aseguraron, la carga de cómputos carece de flujo continuo y, entre otros puntos, los partidos no pueden tener acceso remoto a la carga de resultados.
El simulacro de este sábado incluyó la apertura de 8.483 establecimientos de votación, incluyendo unos 30 en La Pampa, desde donde el gobierno aseguró que lograron transmitir 66.085 telegramas, lo que representó 648 escuelas menos y 3.136 telegramas menos que en el simulacro de las PASO. A la vez, hubo 1.128 sucursales digitales del Correo Argentino, de donde se transmitieron 35.433 telegramas (9.948 más que en la prueba de las PASO).
De todos modos, habrá que esperar al informe que elevará el veedor judicial, Juan Franchino, para conocer cómo resultó el simulacro del escrutinio provisorio, donde se desplegaron 15.000 personas del Correo Argentino, 1.700 data entries y 1.000 personas más de apoyo logístico.
Sin embargo la oposición renovó sus críticas contra el Gobierno, que insiste en implementar el cuestionado sistema de Smarmatic. Le cuestionaron que «la puesta a cero» de la base de datos no se hizo el mismo día del simulacro, que no hubo un flujo continuo de datos durante la transmisión y que no se permitió el acceso desde las sedes partidarias a la información original que se envió desde los centros de votación, según denunciaron los partidos de la oposición. Así al menos lo refleja un informe elevado por el apoderado nacional del Frente de Todos, Jorge Landau.
«No nos quieren dar el Tiff para que nosotros lo sigamos desde nuestra sede y poder fiscalizar con mayor precisión. Creíamos de que íbamos a estar mejor, pero no, estamos peor»,expresó Landau.





