Santa Rosa (2b)- Las integrantes de la Mesa de Conducción del Comité de la UCR en General Pico respaldaron al partido en el proceso de juzgamiento de la diputada provincial Patricia Testa, que renunció a su banca del Concejo Deliberante de General Pico para permitir el ingreso de un macrista, y de paso apuntaron todos sus cañones hacia su ex correligionaria y futura secretaria del bloque del PRO, Josefina Díaz, quien acusó de violencia de género a los radicales por anunciar su posible expulsión: «Acá no hay víctimas, hay responsabilidades políticas. Somos mujeres también las que integramos las filas del partido, no como decorativo sino reales militantes que nos acompaña una basta trayectoria y sin tener los privilegios de sillones cómodos», expresaron. De paso, le tiraron mercenaria y de «cobrar en distintos destinos rodeada de globos».
La cosa es simple. Patricia Testa tenía que asumir con concejal en Pico por el radicalismo, pero juntó a la tropa que se bajaba para ceder su lugar al desarrollista Luis Clauzure, acuerdo mediante con el macrista Martín Maquieyra. Allí se inició un proceso de juzgamiento interno, que podría determinar la expulsión de la dirigente radical, hasta que Josefina Díaz salió desde la otra vereda a denunciar una presunta violencia de género detrás de la actitud.
Qué mejor entonces que las propias mujeres radicales para salir a responder: «Las mujeres que integramos la mesa del Comité de General Pico no hemos sido diputadas provinciales, ni asesoras de senadores, ni delegadas del Comfer, tampoco nos fuimos de la UCR, militamos incansablemente por el ideario radical», señalaron en un documento que lleva la firma de Mónica Ramos, Romina Don, María Eugenia Forte y Cintia Gette.
«Creemos que hablar de violencia de género en este caso sería grave error conceptual y estaríamos banalizando la lucha que como mujeres sostenemos día a día contra la violencia machista dentro y fuera del partido. Como mujeres radicales fuimos parte del reclamo llevado a la Cámara de Diputados por paridad y alternancia en los lugares expectables, de decisión y poder».
En ese marco, dejaron en claro que la trayectoria de Testa no está en tela de juicio, al punto que presidió el Comité de la UCR de General Pico y fue candidata a diputada nacional en dos ocasiones. En ese tren, explicaron que la misma Testa reconoció el acuerdo que le imputan con Maquieyra. «Las palabras de Testa fueron claras en la reunión efectuada el 19 de Noviembre de 2019, donde algunas de las autoridades partidarias se anoticiaron de la existencia de un acuerdo entre Maquieyra y Testa por diciembre del 2018 de no asumir la banca en caso de no ganar la intendencia, y esto sin ninguna relación con la situación personal familiar según sus propias palabras», detallaron.
Un párrafo final destinaron a Josefina Díaz: «Consideramos que en la política se tiene que acabar el ‘todo vale’, hablamos de organicidad, conceptos que defensoras de ocasión, mercenarias del poder de turno o poetisas de la incoherencia quizás no comprenden, escudándose en su condición de mujer para lavar las culpas que han cometido en el pasado, donde responsabilizando al resto cobraban en nuevos destinos rodeadas de globos».
En el final, resumieron que a partir de su condición de mujeres radicales no quieren que «se pierda en el Concejo de Pico una banca en manos de un hombre» ni quieren «acuerdos por fuera de los intereses colectivos del partido».




