Buenos Aires y Santa Rosa (2b) – El presidente Alberto Fernández participó de la actividad “Mujeres argentinas en el gobierno” realizada por la Sindicatura General de la Nación por el mes de la mujer trabajadora. Allí destacó que, como parte de su compromiso político, el Gobierno tiene el “imperativo moral de construir una sociedad igualitaria, sin discriminados, sin perseguidos, sin descalificados y donde todos tengan las mismas oportunidades, cualquiera sea su género”.
Estuvieron presentes el síndico General de la Nación, Carlos Montero, la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, la ministra de Justicia y Derechos Humanos, Marcela Losardo y la ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat, María Eugenia Bielsa.
De la jornada participaron también la interventora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Cristina Caamaño, la interventora del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), Victoria Donda Pérez, la titular de la Dirección General de Impositiva (DGI), Virginia García y la presidenta del Instituto Nacional de Tecnología, Susana Mirassou.
En este marco, Fernández aseguró que: “Vamos a poner el esfuerzo para, de una vez y para siempre, terminar con la desigualdad”. Y en referencia a las lógicas de discriminación, desigualdad y violencia de género aseguró que “en los inicios del siglo XXI es imperdonable vivir en una sociedad que soporte y tolere esas cosas si no es a costa de la vergüenza propia”. Y enfatizó: “Como a mí no me gusta vivir avergonzado voy a hacer todo lo posible para que eso se termine”. Además, remarcó que “no es una cosa simple que se resuelve por ley. Es una cultura que hay que cambiar, es una prédica de años, son costumbres arraigadas”.
Con respecto a la aplicación de la Ley Micaela, el presidente reconoció que: “A los que somos hombres asumir el desafío que tenemos de terminar claramente con todo esto. La Ley Micaela nos obliga a todos a instruirnos en la necesidad de dejar de lado la discriminación”. “Yo mismo me sometí a la clase que me dieron Elizabeth y Dora, que de verdad fue muy ilustrativa. ¿Saben por qué? Porque cuando uno escucha a personas, que han hecho de la lucha feminista su batalla y han dedicado su vida a eso, la verdad, uno se da cuenta cuánto padecimiento sufrió la mujer, que uno no percibió”, admitió el jefe de gobierno. Y añadió “Porque también – admitamos – que no es que todos los hombres somos perversos y queremos hacer sufrir a las mujeres; las cosas ocurren por cierta cultura que, a veces, muchos de nosotros no advertimos. Y entonces es muy importante escuchar a esas luchadoras contar lo que objetivamente pasa”.





