Buenos Aires y Santa Rosa (2b)- Haya sido poco feliz o no la frase de un gobernante como Sergio Ziliotto, no caben dudas que se trata del reverdecer de una vieja e interminable herida que supura la historia argentina: los porteños y el interior. Es cierto que el pampeano encendió la llama con aquel «sobran porteños», pero el tradicional matutino porteño La Nación, emblema de la derecha, no le perdonó la afrenta ni al gobernador ni a los pampeanos, utilizando epítetos descalificadores -como compadrón- pero además echando mano de la lectura más monocentrista, conservadora y lineal para atacar a la provincia: «Puede decir eso quien gobierna una provincia habitada por el 0,8% de la población total del país y recibe del poder central, como se le ha hecho notar, el 95% más de los recursos que por sí misma genera?» chicaneó La Nación, obviando -claro- que la Ciudad vive de la producción nacional y el privilegio que se le otorgó con el puerto, y ser sede de la mayoría de las empresas argentinas, por caso YPF, que no produce ni una gota de petróleo en Buenos Aires y tributa allí; con un prepuesto 4 veces superior al de la propia CABA.
Salvedad uno: Se trata de una editorial central del diario, sin firma, expresando abiertamente la opinión del medio sobre La Pampa. Salvedad dos: en líneas generales la nota recoge la expresión que el ultramacrista Fernando Iglesias manifestó en contra de Ziliotto, por lo que al menos carece de originalidad. Pues entonces, lo cierto, es que el diario de los Mitre despachó todo su desprecio hacia La Pampa y su gobernador, mezclando todo en un gran guiso.
El ningueno es contudente. A La Pampa la acusa de vivir del Estado nacional en contraposición con una ciudad que apenas recibe y es la que más aporta, con una visión sesgada, pero los calificativos hacia Ziliotto son muchos: por caso aseguran que «consiguió el consabido cuarto de hora de gloria publicitaria, si así pudiera llamársele, con su inesperado e inaceptable insulto a los vecinos de la ciudad de Buenos Aires en el contexto de las manifestaciones anticuarentena.
Según La Nación, «Ziliotto conoce a fondo la burocracia pampeana, en la que se ha mecido. En los casi treinta últimos años ha ocupado una sucesión de puestos provinciales ascendentes, desde el nivel de director y ministro hasta el que hoy ocupa, con excepción de un período como diputado nacional. Llegó al último cargo por declinación de Carlos Verna , líder de la línea interna en la que ha actuado por largo tiempo. Verna adujo razones de salud para que no se insistiera en su propia candidatura».
Por último, La Nación le exige «Basta de «chácharas», como decía uno de sus antecesores en el movimiento que usted integra (por el histórico peronista Ramón Saadi) y que ha causado excesivos padecimientos al desarrollo del país desde hace setenta años. Haga de La Pampa una provincia más próspera de lo que es y deje en paz a los porteños», reseña.
El colmo llega al final, La Nación defiende a la Capital por recibir el éxodo del interior, y encima se jactan de hacerlo por el «atraso que campea en otras partes». Increíble.





