General Pico (2b) – Ante el acuerdo comercial con China, por el cual Argentina produciría cerdos a gran escala para el gigante asiático, desde el MTE Rural advierten sobre los riesgos ambientales y sanitarios que representan este tipo de producciones, aunque no rechazan la posibilidad de recibir inversiones y para ello proponen otro sistema.
“No hace falta contaminar para producir, ni dejar de producir para no contaminar. Hacen falta 2000 granjas de 100 a 500 madres, hace falta llenar el campo de agricultores familiares”, afirmaron desde la organización que responde a la UTEP, con representación en la provincia de La Pampa.
La posibilidad de un acuerdo comercial con China para la producción y exportación de cerdos abrió un profundo y necesario debate en la opinión pública argentina. El documento del MTE Rural se suma al pedido de informes que en las últimas horas presentó el diputado nacional, Martín Berhorngaray, preocupado por el impacto que representaría el proyecto.
En el mismo sentido, la agrupación social considera que “para debatir sobre el proyecto en particular, va a ser necesario conocer qué características tendrá la supuesta producción (escala, ubicación, organización del trabajo, fuentes de insumos); y contextualizar el debate en la coyuntura ambiental, social, geopolítica y económica de la Argentina 2020”.

Recuerdan que “nuestro país, luego de 4 años de vaciamiento neoliberal, se encuentra en una profunda recesión, sobre-endeudado y con niveles de pobreza vergonzantes; todo esto se agrava por la pandemia. El pueblo argentino sufre, y tenemos urgencia por encontrar salidas a esta grave situación”.
Y en este contexto, admiten que “la posibilidad de recibir inversiones para producir, agregar valor, y mejorar el ingreso de divisas sería una gran noticia desde un punto de vista macroeconómico”, pero advierten que “es necesario incluir variables ambientales y sociales a la discusión”.
La organización con experiencia en producciones asociativas a baja escala, considera que “amontonar cerdos en megafactorias es una forma muy poco virtuosa de producir. Estos establecimientos aumentan el riesgo de contaminación ambiental y de propagación de enfermedades zoonóticas. Simultáneamente demandan poca mano de obra, necesaria para el arraigo rural, la contracara del hacinamiento urbano, cuyas desventajas son evidentes en estos tiempos de pandemia”.
Y ratificaron que “las grandes empresas agroindustriales, de capital concentrado, y dueños distantes, no son una opción de desarrollo sustentable para nuestro pueblo, que asume demasiados riesgos, se queda con mucha contaminación y poco trabajo, mientras que el capital se concentra y extranjeriza”.
Alternativa
Ante el contexto descripto, el MTE Rural considera que “afortunadamente, las megafactorias no son la única forma de producir cerdos. La agricultura familiar y asociativa, permite producir con mayor calidad, reduciendo los riesgos ambientales y redistribuyendo estructuralmente la riqueza desde su origen”.
E invitan a los responsables del acuerdo con China “a que piensen esas granjas como clusters (nodos) de unidades productivas amigables con el ambiente, con capacidad de 100 a 500 madres, articuladas en estructuras asociativas y cooperativas, distribuidas a lo largo y ancho del país. La distribución territorial permite transformar el grano en carne cerca de los campos de cultivo, reduciendo la contaminación y el costo que se generan con el transporte”.
Y agregaron que “la producción de cerdos genera gran cantidad de efluentes, que debemos convertir en energía y fertilizantes orgánicos que devuelvan al suelo parte de los nutrientes que se hubieran exportado en el grano si el mismo no se convertía en carne”.
El MTE reconoce que el plan propuesto “es sin dudas más complejo y desafiante que instalar un puñado de fábricas prediseñadas, pero los agricultores y agricultoras familiares de la Argentina vamos a estar a la altura de ese desafío. Hoy representamos el 61% de la producción porcina del país y queremos ser parte de la solución de los problemas de la Argentina”.
Insistieron en que “si queremos soberanía alimentaria es necesario apostar por la agricultura familiar y poner en discusión la escala de la producción agropecuaria en nuestro país”. Y reiteraron que “las megafactorias concentran la riqueza y ahorran puestos de trabajo, de la misma manera que los tradicionales latifundios terratenientes y los modernos latifundios financieros, también llamados pooles de siembra, cuyo impacto negativo en el ambiente, el entramado social, la salud y las posibilidades de desarrollo, ya son conocidos por todos”.
“La culpa no es del chancho, tampoco del que le da de comer. La culpa es del agronegocio y del capitalismo, el chancho puede empeorar el problema, pero también, puede ser parte de la solución”, concluye el documento del MTE Rural.





