Santa Rosa (2b) – El juego de las sillas es simple: 6 sillas, 7 jugadores, corren en ronda sobre las sillas puestas en círculo al ritmo de la música y, al detenerse el sonido, deben ocupar un lugar. El que queda de pie, pierde. Se van retirando sillas y asi queda el ganador. Ahora cuando se mezcla ese juego con el “todo vale”, la situación se puede complicar.
La denuncia contra la concejala del Frejupa en Santa Rosa, Natalia Sueldo, por quedarse con la mitad del ídem de una funcionaria y por obligarla a trabajar en su domicilio, todo por la misma plata, parece ser una nueva movida del marinismo por querer ocupar una silla en el Concejo Deliberante capitalino.
Sucede que la música suena y los participantes se mueven pero los integrantes de la línea que fundara Rubén Marín no pueden ganar nada. La anterior movida fue la designación de la concejala Analía Torres, también del Frejupa, en el directorio de Empatel. De producirse el traslado, la reemplazante sería Jésica Lorena Guaiquian, perteneciente al marinismo y actualmente colaboradora de Marín junior. La ida de Torres a Empatel le quitaba un lugar al espacio de Jorge Cebolla Lezcano ya que la histórica contadora del PJ fue compañera de fórmula del ahora presidente del IPAV.
La discusión sobre la compatibilidad del cargo de concejala y de directora de Empatel se zanjó con la jurisprudencia que indica que se pueden ocupar los dos cargos pero sólo se puede cobrar el sueldo mayor (compuesto por las dos partes que abonan). El juego siguió y la silla de Identidad Peronista sigue ocupada mientras el marinismo da vueltas.
A la denuncia contra la concejal Natalia Sueldo hay que separarla en dos: primero, no hay dudas sobre la incorrección de las actitudes de la edil del Frejupa y ahora la denunciante deberá probarlo en la justicia; segundo, la mirada política del hecho nos lleva a dar vueltas sobre las sillas mientras suena la música, quizás la marcha peronista.

Sandra Cofré, la denunciante, es familiar de “Pepe” Rodríguez, el histórico dirigente peronista de Zona Norte de Santa Rosa y pareja de Natalia Sueldo en la última etapa de su vida. Por eso no extraña que la denuncia se produzca ahora, cuando la posibilidad de una salida de Sueldo del Concejo Deliberante permitiría que una representante del marinismo llegue a una banca, tal vez el único espacio de poder al que puede acceder los “naranjas”.
Además, la situación suena a pase de factura de las últimas elecciones internas del PJ, en las que el marinismo no acompañó a Luciano di Nápoli y La Cámpora pero si lo hicieron “Pepe” Rodríguez y su pareja.
La utilización del sueldo de un funcionario público, en éste caso asesora de una concejala, para pagar varios empleos “en negro” y el arreglo de cuestiones partidarias en organismos del Estado son cuestiones de la “vieja política” que si bien no habían desaparecido por lo menos estaban siendo manejadas de un modo más discreto. Todo suma al descrédito de la política que algunos agitan pero que otros, que han militado, ven ahora como una decepción en el seno del Frejupa.
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