General Pico (2b Norte) – Con 18 años golpeó a su padre inválido hasta fracturarlo, con 19 años, mató a quien le ofreció un techo cuando su familia lo echó de su casa. Se llama Matías Fabián Páez, hoy tiene 20 años, y este lunes un Tribunal en Pico comenzó a juzgarlo por los violentos hechos que lo podrían llevar a una celda más de los años que vivió.
Páez está acusado de “lesiones graves agravadas por el vínculo” y “homicidio en ocasión de robo, agravado por la participación de un menor de edad”, en concurso real. Junto a él, un chico de 17 años podría ser declarado responsable del homicidio, mientras que un tercero no llegó a ser juzgado porque apenas tenía 14 años y es inimputable.
La jueza María José Gianinetto preside el Tribunal Colegiado, que completan Federico Pellegrino y Marcelo Pagano. La Fiscalía está representada por Damián Campos y Verónica Campo.
El primer hecho que se le achaca al joven atravesado por drogas y violencia ocurrió el 25 de noviembre de 2018, cuando golpeó –una vez más- brutalmente a su padre, Francisco Alberto Páez, un hombre con problemas de salud y postrado. Le dio golpes de puño hasta fracturarle un brazo y varias costillas. La víctima, que vivía en su casa del barrio Ranqueles, no pudo recuperarse y terminó alojado en un geriátrico, donde falleció meses más tarde.
Los hermanos de Páez echaron al joven de 18 años a la calle y terminó durmiendo en una precaria construcción, ubicada dentro del club Deportivo Ranqueles donde sabía jugar al fútbol. Quien lo rescató era Raúl Alberto Rivas, que vivía en una casilla -junto a su pareja- en el mismo predio.
El matrimonio no tenía casi nada para ofrecer, pero le cedieron techo y también lo ayudaron con comida. Hasta que nueves meses después, en la madrugada del 29 de agosto de 2019, Páez decidió robarle la pensión a Rivas y su señora, Ofelia Gómez, y junto a dos menores los sorprendieron acostados en la cama. Le pegaron a la mujer y apuñalaron a Rivas.
Según los investigadores, Páez apuñaló a la víctima y le ocasionó “laceración de los músculos lumbares y laceración renal, asociados a presencia de hematoma perirrenal, que desencadenó en un paro cardiorrespiratorio” y la muerte al día siguiente del ataque. El botín del robo fueron los 10 mil pesos de la pensión, más una botella de gaseosa, un cuchillo, un fierro y dos cajas de vino blanco.
El juicio prevé la declaración de 19 testigos en tres jornadas. Ayer por la mañana familiares de Páez ratificaron la agresión del joven acusado a su padre y sumaron detalles que consolidan la acusación fiscal. El juicio continúa el martes y se centrará en el homicidio de Rivas, para terminar el próximo miércoles con alegatos y pedidos de condena.





