Buenos Aires (2b) – Según un informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina en base a datos del tercer trimestre, el 34,9% de los hogares y el 44,2% de los argentinos son pobres, mientras que el desempleo alcanzó el 14,2%. También se observó un incremento de la asistencia del Estado.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina dio a conocer el “Informe de Avance: Deudas Sociales en la Argentina 2010-2020. Crisis del empleo, pobrezas y desigualdades estructurales en el contexto COVID-19”. El relevamiento señaló un aumento de la proporción de la población en estado de pobreza de 40,8% en 2019 a un 44,2% ahora. Este porcentaje comprende a 20,3 millones de argentinos y argentinas, según la proyección al total de la población del país.
Las cifras de desempleo, en tanto, subieron en el tercer trimestre de 10,6% a 14,2%. En términos de cantidad de habitantes se pasó de casi 2,1 millones de desocupados a poco más de 2,7 millones. “Las medidas de aislamiento obligatorio adoptadas generaron una crisis de oferta y demanda de bienes, servicios y mano de obra laboral, lo cual tendió a alterar la validez de indicadores clásicos utilizados para medir la condición de actividad, la pobreza por ingresos y las demandas de salud y educación, entre otras dimensiones”, resalta el trabajo.
El nivel de pobreza se elevó en mayor medida cuando en la medición se agregan indicadores no monetarios, como el acceso a la vivienda digna, servicios públicos esenciales de gas, medicina y medicamentos, educación, entre otros. En ese caso el ODSA arrojó una proporción de 27,3% de la población, casi 6 puntos porcentuales más que el año anterior, aunque en cantidad de hogares subió 2 puntos, de 18,8% a 20,8 por ciento.
El trabajo también remarcó un aumento de la “inseguridad alimentaria severa”, que pasó de 7,4% de los hogares en 2019, (tras nueve años previos entre 5% y 6%) a 8,6%, y crece a 10,4% de la población, en la estimación para el corriente año. A este marcador se lo define como el fenómeno que provoca que “una persona o familia deba reducir de manera involuntaria la porción de comida y/o no la percibieron de manera frecuente, que implican experiencias de hambre de algún componente del hogar por problemas económicos durante los últimos 12 meses”.
También se informó que la proporción que pasó a recibir algún tipo de asistencia del Estado o comedores comunitarios, más importante en los hogares con y sin niños, subió a 49% del total, 31% en el caso de los que no tienen niños y 66% en el resto.





