Buenos Aires (2b) – La Secretaría de Energía alertó que para el invierno se espera “una situación de emergencia en el mercado de gas” que pondría en riesgo el abastecimiento de este servicio, así como interrupciones en el suministro eléctrico. Debido a esto, también se esperan aumentos en las tarifas.
En un informe técnico presentado a la justicia federal, la Secretaría advirtió que se producirían consecuencias negativas en la producción y consumo «ante la imposibilidad de mayores aportes de gas natural proveniente de las áreas en producción y la baja considerable de las importaciones de Bolivia y la falta de operatividad de la terminal de Escobar”
“El desbalance de oferta y demanda conduciría a una situación de emergencia en el mercado de gas, generando no solo un riesgo considerable de cortes en el servicio de gas natural, sino que además se producirían interrupciones del servicio eléctrico por falta de generación durante extensos horarios en varios días de los meses invernales”, señalaron.
“Hay riesgo para el abastecimiento de gas natural, inclusive de la demanda prioritaria (Residenciales, Servicio General P1, P2 y P3 Grupo III), el cual la regulación vigente obliga a proteger y cuyo servicio no debería ser interrumpido por los problemas de seguridad del abastecimiento y de salud pública que ello conllevaría, de continuar las actuales circunstancias dentro del contexto pandémico”, añadió el comunicado.
Desde la entidad aseguraron que “existirá un considerable sobrecosto para el sistema energético. El costo monómico de la electricidad aumentaría en 4,6 USD/MWh e implicaría, como mínimo, una erogación adicional de 600 millones de dólares anuales de divisas por la importación de combustibles más caros y contaminantes con una proporción equivalente incremental para el fisco en términos de subsidios a la electricidad”.
Además, la interrupción del funcionamiento de la planta de regasificación podría afectar el pago de los costos fijos que se derivan de la contratación de la terminal de Escobar (alrededor de 100 millones de dólares anuales y los costos de personal provenientes de la operación propia de la terminal.
En junio y en julio, los consumos adicionales de combustibles alternativos superarían la máxima cantidad de líquidos consumidos en centrales en la última década y no se cuenta en el sistema eléctrico con la capacidad para sustituir toda esa cantidad de combustible durante tanto tiempo sostenido (más de 60 días).
El informe concluye señalando que «la flexibilidad del sistema de gas natural depende principalmente de las reservas disponibles en la terminal de regasificación de Escobar, que permite, en caso de emergencia, salvaguardar el sistema de transporte de gas natural ante una falla de la producción en algunos yacimientos».





