Buenos Aires (2b) – Ginés González García se presentó este miércoles ante la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y prometió que llegarán 62 millones de vacunas, pero que ninguna será de la estadounidense Pfizer, una de las primeras en negociar con el país.
Contabilizó unas 30 millones de la rusa Sputnik V, certificada por la prestigiosa revista The Lancet; casi 24 de AstraZeneca, el laboratorio sueco asociado con la Universidad de Oxford; y otras 9 de Covax, el fondo mayorista de la OMS, de las que ya se confirmaron poco más de 2.
«Si sacamos a los 15 millones de argentinos con menos de 18 años, podemos decir que tenemos cubierta a toda la población», se entusiasmó el ministro y especuló con que «la inmunidad de rebaño llegaría después de julio. Hasta ahí vamos a ir disminuyendo la transmisibilidad pero sobre todo la mortalidad y los efectos graves».
Ginés se conectó junto a su vice Carla Vizzoti, el subsecretario de gestión administrativa Mauricio Monsalvo, el presidente de la Anmat Manuel Limeres y la titular de la Comité nacional de inmunología (Conain), Mirta Roses.
La reunión fue coordinada por el presidente de la Comisión, el tucumano Pablo Yedlin, y la abrió desde su despacho el titular de la Cámara de Diputados Sergio Massa. Se había confirmado hace 6 días, cuando Cambiemos aún reclamaba información sobre la Sputnik V que finalmente se conoció con la publicación internacional, que de todos modos el ministro prefirió no sobrestimar. «Ninguna vacuna se aprueba por lo que sale en una revista, sino por información sistematizada. Y nosotros siempre tuvimos tranquilidad», se jactó Ginés.
El ministro identificó un sistema de «noticias falsas» que «erosiona permanentemente la confianza pública y somete a que a uno lo acusen de asesino, generando una fiebre en el ánimo colectivo», sostuvo, en clara referencia a figuras opositoras como Elisa Carrió, que rechazaron al vacuna rusa desde que se confirmó su llegada.
«Siempre trabajamos con anticipación. Cerramos las fronteras e hicimos el aislamiento antes que otros países. Nunca faltaron test: ya se aplicaron más de 6 millones. Pero en cada momento de la evolución de la pandemia hubo recelo por alguna cosa», reprochó.
Explicó que AstraZeneca garantizó el precio más bajo, con 4 dólares por dosis y una fabricación en el país, pero con la china Sinopharm hubo un proceso inverso. «Nos piden que compremos un mínimo 30 millones, cuando en realidad necesitaríamos 1 en el corto plazo. Presentaron un estudio pero todavía no pasó por el Anmat», explicó.
Recién para el segundo semestre podría haber ofertas de Cancino, una alianza china-canadiense; y la estadounidense Janssen, que ya llegó a la fase 3 y ofrece una sola dosis, lo que permite un gran ahorro logístico. Otra negociación pendiente es con el laboratorio de San Pablo, donde empezó las gestiones el embajador Daniel Scioli; y la estadounidense Moderna, cuyo dueño habló con Alberto Fernández.
«Todas las vacunas son muy buenas y hay que entender porqué. Si fuera contra la rabia necesita el 100% de efectividad, pero en este caso con más del 90% está bien, porque todas reducen el 100% la mortalidad y tremendamente la internación. Con lo cual hay que tener en cuenta el cambio estratégico que significa», explicó Ginés.
En cuanto a Covax, aclaró que el compromiso sigue siendo de 9 millones pero sólo llegó una tercera parte por la «guerra fría» que hay en el mundo entre los proveedores de las dosis. «Cualquier contrato tiene flexibilidad», explicó Monsalvo.
Contó que el Gobierno decidió contratar sólo para cubrir con la dosis doble al 10% de la población (9 millones), con un anticipo de 32 millones, y no pidió más porque sabía que no había fecha de entrega y por lo tanto no tenía sentido arriesgarse a más.





