Santa Rosa (2b)- La vuelta de Juan Carlos Passo a la UCR y su anuncio de la candidatura al Senado para este 2021 no fueron sólo palabras y ya puso manos a la obra. Pero, tanta enjundia y vértigo en el arranque, le significó el primer traspié con su visita a Larroudé, donde se mostró con el intendente radicha José Luis Galotti quien, a pesar de la cortesía en el encuentro y las actividades, dejó en claro en silencio para quien juega: Hipólito Altolaguirre, el titular del Comité Capital que, aún cuando reúne el apoyo de un importante número de intendentes de la UCR (el partido ronda las 25 intendencias), todavía no confirma si será candidato a senador.
El intendente Galotti recibió a Passo, el arrepentido del GEN que volvió al partido y, apenas había probado la silla, ya dijo que quiere ser candidato. En la UCR no dicen nada. Y ese silencio no es casual: Más allá de Juan Carlos Passo, en el fondo del estanque se cocina una jugada pesada: romper con Cambiemos, romper con el radicalismo nacional y reflotar lo que sea necesario para ir solos: Frepam, o como quieran llamarlo.
Volviendo a Larroudé, y al mentado encuentro con Galotti, a nadie escapa que el intendente es más que cercano al diputado nacional Martín Berhongaray. Este, que también juega al silencio, a su vez mantiene un estrcho vínculo con Poli Altolaguirre. La visita de Passo, no hizo más que dejar en claro el pacto de quietud impuesto por los sectores del radicalismo que empujan la llegada de Altolaguirre. Al día de hoy, no caben dudas, acaso el único obstáculo es Daniel Kroneberger, quien incluso comparte la idea de echar a patadas al PRO del partido centenario.
El regreso al radicalismo de Passo no tuvo buena recepción y nadie salió a darle la bienvenida. Esa vuelta vino con un anuncio fuerte: «voy a ser senador», dijo en aquella conferencia en el centro cultural MEDASUR de General Pico. Nadie dice nada. Y nadie dirá nada… Es que el radicalismo en La Pampa, está cerca de un cambio de rumbo importante.





