Santa Rosa (2b) – El secretario administrativo del Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Marcelo Rucci, aseguró que los gremios petroleros de todo el país pidieron autorización para negociar la adquisición vacunas para los trabajadores del sector, pero todavía no han obtenido respuesta por parte del gobierno. “Queremos comprar las vacunas, no queremos que nos den vacunas de las que llegan para la gente, para el país”, aseguró. Además, adelantó que ya hicieron contacto con productoras.
La primera solicitud se le realizó en enero al entonces ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, y desde entonces han venido insistiendo sobre el tema sin resultados. El jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y algunos gobernadores fueron autorizados a negociar la compra de vacunas y no hay logrado conseguir. Los gremios petroleros son conscientes de estas dificultades, pero igual quieren que los autoricen para poder hacer su intento.
Si sigue sin haber una respuesta oficial, incluso amenazan con dejar de concurrir a los yacimientos. “Veo un escenario de conflictividad porque es muy difícil para nosotros ver cómo muere la gente en el campo por cumplir un servicio declarado por el mismo Estado como esencial y estratégico”, afirmó Rucci.
–¿Generaron un canal de vinculación con algún laboratorio?
-Sí, lo estamos haciendo con las empresas productoras. Hay un interés de parte de las operadoras porque nos estamos quedando sin gente en el campo. Hay muchísimos contagios. Murieron tres compañeros petroleros en Rincón de los Sauces. Está todo muy colapsado. Hacemos todo lo posible para armar diagramas, burbujas y que la gente esté contenida, pero en algún momento la gente va a la casa, luego vuelve a trabajar y manifiesta síntomas a los dos o tres días y ya contagió al resto. Pasó que varios compañeros que estaban en una burbuja se contagiaron y estuvieron muy mal. Hay un chico de 24 años que está muy grave. Esta cepa está atacando mucho a la gente joven y a esto hay que sumar el agravante de la falta de camas de terapia.





