Santa Rosa (2b) – La decisión del gobierno nacional de estatizar la empresa IMPSA, en conjunto con Mendoza, generó la rápida reacción de La Pampa, cuyo gobierno pidió que se retire la empresa de la licitación por la obra Portezuelo del Viento. ¿Es esta maniobra de Nación una especie de “caballo de Troya” o, estando Mendoza en medio, puede ser una “flecha torcida”, que cuando sale no sabe a quién va a ensartar?.
En la primera de las opciones, la estatización de IMPSA con participación mayoritaria de Nación y en segundo lugar de Mendoza, significaría un acercamiento entre dos gobiernos con signos políticos distintos. Es decir, la ofrenda que hicieron los aqueos (en forma de caballo de madera) como estrategia para entrar a la ciudad de Troya.
Los troyanos recibieron el presente como signo de victoria, pero del interior salieron los soldados enemigos, que lograron abrier las puertas de la ciudad y la caída de Troya.
Ahora, mientras Nación y Mendoza celebran el acuerdo, donde Nación inyectará más de 1.360 millones de pesos por el 63.7% del capital accionario y Mendoza tendrá el 21.2% (poniendo más de 450 millones de pesos), La Pampa apareció pidiendo que Nación retire a IMPSA de la licitación por Portezuelo del viento.
De producirse esto, la maniobra del caballo de Troya habría dado resultado una vez más. Y es porque La Pampa considera que “el Estado Nacional sea ahora el principal accionista de Impsa resulta para nuestro país una muy buena noticia, y se celebra que la compañía recomponga su capital de trabajo y se proyecte para posicionarse otra vez como una empresa de vanguardia en desarrollos tecnológicos”.

Pero, siempre hay uno, sostiene que éste hecho “no puede usarse para tapar las inconsistencias técnicas, ambientales, legales y económicas de una obra como así pretenden actores mendocinos”. Y resaltan que “esta estatización no subsana los defectos que el propio Estado Nacional, en coincidencia con nuestra provincia, ha observado a la obra Portezuelo del Viento. Tal como se ha indicado, la obra carece de los estudios ambientales para poder llevarse a cabo, los cuales deben ser integrales sobre toda la cuenca del río Colorado”.
A través de la Agencia Provincial de Noticias, La Pampa indica que “como se ha advertido y probado, nos encontramos ante un proyecto de obra confeccionando hace más de 30 años, en base a conocimientos, tecnologías y exigencias muy disimiles de las actuales. Es una obra inviable desde el punto de vista ambiental, e inviable desde la generación de energía.
Portezuelo representa todo aquello que una empresa que quiera consolidarse en la vanguardia de los desarrollos tecnológicos no debería siquiera considerar”.
Entonces, “ahora que el Estado Nacional es accionista mayoritario, y dadas todas las observaciones y críticas que él mismo realizó sobre Portezuelo – dice el gobierno pampeano-, sería razonable que respalde sus palabras con acciones y retire a Impsa de la licitación de una obra que se encuentra cuestionada por 4 de los 5 condóminos de la cuenca”.
Detallaron además que es cuestionada “por no tener una Evaluación de Impacto Ambiental sobre toda la cuenca en la que va a influir, que garantice que Portezuelo no generará daños ambientales irreparables, que garantice que no se va a afectar la disponibilidad de agua del río Colorado a las provincias que se encuentran aguas abajo. Por tanto, cuestionada por no cumplir con las leyes nacionales que rigen en nuestro territorio como son la Ley de Presupuestos mínimos 25675, la ley de Régimen de gestión Ambiental de Aguas 25688, Ley de Obras Hidráulicas 23879”.
Y cerraron: “no puede ningún Gobierno nacional llevar adelante la construcción de una represa ubicada en una cuenca interjurisdiccional cuando sus condóminos no están de acuerdo con la misma, en el marco del federalismo vigente en nuestro país sería eso inviable”.
Ahora, la otra lectura que se puede hacer tiene dos ejes: uno, la enorme inversión de Nación en la empresa, dedicada a un rubro escaso en el mundo (IMPSA tiene 114 años de vida siendo la compañía más importante en tecnología e infraestructura energética, junto a una provincia opositora; la otra, que esa provincia es Mendoza y con ellos nunca se sabe.
¿Se “arriesgaría” Mendoza a unirse a Nación sabiendo que le puede costar su obra fetiche?
No suena lógico un desembolso conjunto de casi 2.000 millones de pesos para “pelearse” a los pocos días por presión de La Pampa, menos aun cuando el eje del conflicto sea Portezuelo del viento, obra ante la cual Nación no termina de definirse. Cabe recordar que hay otras provincias que integran la cuenca del río Colorado y cualquiera – o todos- pueden son apuntados por la “flecha torcida” de Mendoza.





