General Pico (2b Norte) – Una pensionada resultó nueva víctima de una estafa, le sacaron un crédito a su nombre, por lo que se dirigió al banco para averiguar la cuenta en la que se depositó el dinero prestado a su nombre. El banco no le informó el destino de los fondos, pero sí se interesó rápido por informarle las cuotas mensuales para devolver el crédito con el que había resultado estafada. La actitud de la entidad crediticia, la misma que adoptan el resto de los bancos, genera bronca en los estafados y complica el resultado de las investigaciones.
La nueva estafada es una mujer piquense, a la que llamaron por teléfono para informarle que le mejorarían el ingreso que percibe como pensión de su marido fallecido. Se dirigió al cajero y, con los datos necesarios, el estafador le generó un crédito de 100 mil pesos que fue directo a otra cuenta bancaria.
La pensionada advirtió tarde la maniobra fraudulenta y radicó la denuncia en sede policial, para luego dirigirse al banco para averiguar a qué cuenta habían sido girados los 100 mil pesos. Pero en el banco no se lo informaron, a pesar del enojo de la mujer, a quien sí le sugirieron regresar al día siguiente para detallarle en cuántas cuotas podía pagar el crédito.
El fiscal General, Armando Agüero, aclaró que la acción de este banco en cuestión es la misma que el resto, que no habilitan una información que el cliente debería conocer, y lo obligan a presentarse a la víctima con una orden judicial, cuya tramitación implica un tiempo valioso para lograr el embargo de las cuentas de los estafadores y el recupero del monto involucrado.
“Esto pasa regularmente y con todos los bancos”, indicó Agüero y explicó que, una vez presentada la orden, la información por lo general se responde en el día. Pero cuestionó que “cada vez que hay una estafa, nosotros le preguntamos a la víctima la cuenta bancaria donde terminó el dinero, y las víctimas no pueden obtener esa información de los bancos, cuando es algo que el banco se lo tiene que decir porque está consultado de movimientos de su propia cuenta, no se necesita del oficio de un juez”.
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Desde la Fiscalía General de Pico se advirtió sobre una nueva modalidad de estafas, a través del robo de imágenes de redes sociales para generar nuevas cuentas truchas y, a través de ellas, estafar terceros con la compra venta de dólares.
Una mujer de Quemú Quemú denunció hace un mes que le habían robado imágenes de Instagram, con las cuales se habían generados perfiles truchos en otras redes. Un mes después se conoció la primera estafa cometida desde esos perfiles truchos.
Un hombre radicado en Lincoln, conocido de la mujer de Quemú, la llamó para decirle que había recibo un mensaje -supuestamente- de ella ofreciéndole dólares baratos y con compra inmediata, por lo que había depositado 300 mil pesos. En realidad, al damnificado lo habían contactado desde un número de WhatsApp con la foto de la mujer, pero con característica de Buenos Aires.
Este viernes, otra víctima de Santa Rosa que figura entre los contactos de la mujer de Quemú, también resultó engañada al depositar 150 mil dólares que nunca recibió. Ambos casos están en plena investigación en la Fiscalía General a cargo de Armando Agüero.





