Santa Rosa (2b) – El Sindicato de Trabajadores de la Educación Pampeanos (SITEP) criticó la medida del Gobierno de La Pampa de retomar las clases prensenciales en diversas localidades de la provincia con índices epidemiológicos aceptables. Según describieron en un comunicado al que dosbases accedió, se trata de «una medida electoralista». Además, temen que por la ventilación obligatoria por protocolo y el invierno, lleguen más enfermedades.
El SITEP se mostró en contra de la vuelta a clases presenciales en La Pampa. «Parece ser una medida más efectista o electoralista», indicaron en una nota a la que este medio accedió.
Además, los profesionales de la Educación, consideraron que no es el momento para volver a abrir los colegios y advirtieron: «La fecha elegida no puede ser más emblemática, inicio del invierno. Para cumplir los protocolos de ventilación y las ventanas abiertas con la helada, sino es el COVID, serán otras enfermedades que se hagan presentes», aseguraron.
El comunicado completo
El anuncio del Ministerio de Educación sobre regreso a las clases presenciales de manera focalizada y gradual a partir del 22 de junio, genera muchas inquietudes e interrogantes. Se plantea que sólo sería en determinadas localidades y bajo formatos de estricto cuidado, pero en el contexto global parece ser una medida más efectista o electoralista, a tan sólo unas semanas del receso invernal.
Los números de los porcentajes de internación, no descienden, estando la ocupación de camas en cifras mayores al 80 %. Los casos de contagios se reducen respecto al pico, pero son lo suficientemente altos para mantener la alarma sanitaria. La cantidad de fallecidxs es dramática, sumándose cada vez más personas muy jóvenes, como la docente de Caleufú. La vacunación avanza, pero el número de decesos muestra los claros límites. Y en este marco, el planteo de recuperar la presencialidad. ¿Cuál es el apuro? Porque no tener la seguridad de la vacunación total de docentes y no docentes (con una o dos dosis, según los expertxs). La fecha elegida no puede ser más emblemática, inicio del invierno. Para cumplir los protocolos de ventilación y las ventanas abiertas con la helada, sino es el COVID, serán otras enfermedades que se hagan presentes. Y volver a repetir, entre lxs docentes, los aislamientos masivos, más allá del uso de barbijo y máscara. Por último, la movilidad entre localidades no tiene restricciones, por lo tanto sean trabajadorxs de la educación o no, los riesgos de transmisión se mantienen.
Cuesta entender, dicho regreso. Fuera de discusión está la efectividad de las formas. Seguro que la presencialidad resulta la modalidad más significante en educación, pero la elección de la virtualidad está condicionada por una pandemia que pone en juego, nada más y nada menos, que la vida misma. Por otro lado, no podemos olvidar que dicho sistema virtual se sostuvo y se sostiene con los dispositivos e internet de las familias y lxs docentes, lo que profundiza las desigualdades sociales. Ahí es dónde debieran enfocar las políticas públicas, para mejorar las condiciones de vida de una población cada vez más empobrecida. Al mismo tiempo, que la bimodalidad implica una sobre carga de tareas para la docencia convocada, por un lado, atender en la escuela a los grupos de estudiantes “desconectados” y, de manera remota, sostener las clases virtuales. Dichas políticas sólo se pueden plantear por funcionarios que digitan las políticas desde un escritorio, sin el más mínimo conocimiento o reparo de la realidad educativa.
Si.T.E.P. (Sindicato de Trabajadorxs de la Educación Pampeana).





