Santa Rosa (2b) – El diputando nacional Martín Berhongaray presentó un proyecto dirigido al Poder Ejecutivo nacional, a partir de la preocupación que genera la intención de la Organización Mundial de la Salud de incorporar a la vejez en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados, a publicarse en enero de 2022. La iniciativa del legislador pampeano indica que esa declaración es contradictoria con la proclamación de la misma OMS de la «Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030)».
En el proyecto del legislador radical, se plantean al Poder Ejecutivo nacional varias cuestiones. En primer lugar, si los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Salud Pública están al tanto “de la intención manifestada por la Organización Mundial de la Salud de incluir a la vejez como una enfermedad en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados en su nueva edición, que debería ser publicada en enero de 2022”.
Consulta también “si las dependencias competentes del Poder Ejecutivo han advertido la contradicción existente entre ese intento y la proclamación por la propia OMS, por resolución de diciembre de 2022, de la «Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030)».
En ese mismo sentido, Berhongaray requiere si esas dependencias comparten el concepto de que “esa declaración es un error conceptual, toda vez que durante la vejez, al igual que durante las demás etapas del ciclo vital, se producen modificaciones bio-psico-sociales sin que per se ocurran lesiones o trastornos definidos como enfermedad”.
Otra consulta que el diputado plantea a esas mismas dependencias apuntan a varios conceptos derivados de la inclusión de la vejez como enfermedad. Sostiene que esa inclusión “a) no cuenta con bases científicas cuantitativas y cualitativas sólidas; b) consolida un concepto falso en torno a esta etapa de la vida; c) promueve estereotipos y prejuicios negativos, sumamente difíciles de revertir una vez que se naturalizan; d) fomenta el desarrollo de creencias, conductas, prácticas sociales y discursivas, políticas económico-sanitarias «viejistas», es decir, discriminatorias contra las personas por el solo hecho de ser mayores”.
También advierte que existe una contradicción “entre el intento de inclusión en curso y la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores», entre otros documentos internacionales”.
Ante este panorama, Berhongaray pregunta “si existe un plan de acción diplomática dirigido a evitar la inclusión mencionada, y un plan de acción interno para prevenir, erradicar y sancionar toda forma de viejismo cultural, toda vez que las personas mayores tienen la misma dignidad, derechos y libertades fundamentales que el resto de los integrantes de la sociedad”.
La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE o ICD) es editada por la Organización Mundial de la Salud, quien determina la codificación en número y letras de las enfermedades y problemas de salud. Se erige en una herramienta apta para diagnosticar, registrar, notificar y agrupar enfermedades y factores que repercuten sobre la salud, así como causas externas de enfermedad o muerte. Asimismo, permite el análisis y comparación de los datos de mortalidad y morbilidad recopilados en diferentes países.
“Resulta asombroso advertir que, bajo el código MG2A en la sección de «síntomas generales», se ha incluido la «Vejez» («Old Age» en la versión original en inglés), y a la vez contradictorio por cuanto el propio organismo internacional ha impulsado la celebración de la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030)”, manifestó el diputado radical.
Y consideró que “el reciente encuadre que propicia la OMS representa una enorme involución cultural, social y política toda vez que desacredita el enfoque de derechos humanos en materia de envejecimiento. Significa al mismo tiempo un grave retroceso en términos de discriminación, al considerar como patología aquello que deviene normal y esperable de la vida”.
“De allí que la intención de catalogar a la vejez como una enfermedad haya sido recibida con críticas por amplios sectores del mundo entero, sobre todo de los relacionados a profesionales de las disciplinas dedicados a las personas mayores”, concluyó Berhongaray.
Dentro de las entidades que cuestionan la nueva intención figuran la Asociación Gerontológica Argentina, la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría, la Asociación de Defensores del Pueblo, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Maestría de Derechos de la Vejez de la U.N.C., INPEA, Facultad de Derecho de la U.B.A. y de Rosario, Universidad Nacional de CONICET, Fundación Navarro Viola, Fundación Derechos Mayores, Observatorio de Políticas Públicas para Adultos Mayores, entre otras.





