Santa Rosa (2b) – Miguel Bravo, exconcejal del Frepam y de Cambiemos en Santa Rosa, reapareció ayer para presentar una crítica al nuevo refugio canino pero no de la capital pampeana sino de General Pico. A través de un comunicado, el ex edil cuestionó el costo de la construcción de la “nueva canilera” y también del mantenimiento que tendría esa dependencia.
Miguel Bravo, quien ingresara al Concejo Deliberante de Santa Rosa en 2015 integrando el Frepam pero después hiciera un bloque de Cambiemos durante el 2018, salió del ostracismo en el que se encontraba para meterse de lleno en una de las obras más esperadas y consultadas pero de General Pico.
Difundió un comunicado cuestionando la construcción del nuevo refugio canino en la ciudad del norte pampeano, recientemente anunciada como parte de una serie de obras que se realizarán con le gobierno provincial
Bravo criticó el costo de la realización de la nueva canilera y también de su mantenimiento. Y, entre otras cosas, pidió al gobierno provincial una campaña de castración para todos los municipios.
El texto de las expresiones de Miguel Bravo dice textualmente:
ENCIERRO Y HORROR EN PICO
Recientemente se dieron a conocer financiamientos a distintos proyectos entre los que llama mucho la atención, la creación de un Mega Refugio que nos costará a los ciudadanos la módica suma de 24 millones de pesos. Esta astronómica y llamativa suma es lo que nos han dicho que va a costar solucionar la problemática de los perros de la calle a lo que cabe preguntarse, en qué quedaron las inversiones que desde hace años se deberían haber realizado en este sentido. Es lógico pensar que, si se ha destinado tanto dinero, no debería haber ningún problema de super población de animales.
Pero esto no se detiene ahí, este dinero que ya se ha comprometido y firmado, es apenas el primer desembolso porque solo representa los costos de construcción del nuevo refugio, su mantenimiento no fue revelado, pero se puede calcular sumando los sueldos de dos veterinarios, algunas personas para administración y mantenimiento además del costo en concepto de alimento mensual y atención médica de aproximadamente 500 caninos.
Quienes vivimos con animales, uno o dos perros, ya podemos hacernos la idea de lo que significa solventar ese gasto, que, para acercarse al total, debe multiplicarse por 500.
Lo insólito es que esta idea se vende como hostelería canina y acá corresponde decir las cosas por su nombre, es un refugio, un pozo ciego de gastos para la ciudadanía y la reivindicación del indiscutible error de pensar que con éste método se está ayudando en algo a los perros abandonados o que han nacido en la calle como producto de la desastrosa política zoonótica de los municipios.
Es un mal uso de las arcas públicas que se llaman así porque contribuye a su constitución la población a través de sus impuestos y que, en vez de volcarse exclusivamente a campañas masivas de castración que son el único método ético de control poblacional, se malgastan en estos proyectos faraónicos que lamentablemente nos hemos acostumbrado a ver multiplicados en la provincia. El Megaestadio, el Hospital y ahora el refugio.
Por ello, apelamos al raciocinio de los decisores políticos, para invertir en la implementación de una masiva campaña de castración en toda la provincia, a demanda de las municipalidades, y no gastar esos fondos en proyectos inconducentes.





