Santa Rosa (2b) – La UTE que se postuló como única oferente para hacer Portezuelo del Viento presentó una redujo en más de 200 millones de dólares el precio de las obras, según una «optimización» de costos que realizó. Estos empresarios consiguen fiado en el súper chino si quieren pero a pesar del tremendo descuento aún hay sectores mendocinos que tienen dudas sobre los costos de la obra y si la plata disponible alcanzará.
Es tan generosa la rebaja de la UTE Malala Hue que no sólo sorprende, sino que también genera sospechas. Es que 200 millones de dólares es mucho dinero. La mejora de oferta para la construcción de la represa Portezuelo del Viento, y que tiene a esa unión de empresas como único postulante, es un tanto engañosa.
Por ejemplo, la reducción de costos, “optimización” le llaman, se hizo solo para una de las 6 variantes que se habían presentado la empresa. Por eso el precio oficial que se presentó es de 989 millones de dólares para toda la obra, unos 100 millones de dólares por encima del presupuesto oficial, pero dentro del dinero disponible que tendrá Mendoza para hacer la represa. Hay detalles: por ejemplo, el gobierno preveía tercerizar la inspección de los trabajos, pero no se sabe si alcanzará la tarasca.
Otra trampita en la rebaja es el condicionamiento a los descuentos. El 22,61% de rebaja propuesto es en realidad menor, pues incluye el 1,67% que se había presentado originalmente en la oferta y que está condicionado a que el Estado adelante un 10% del presupuesto.
O sea, la empresa y Mendoza ponen el gancho y, antes de guardar la birome, la UTE recibirá casi 100 millones de dólares para comenzar los trabajos. La UTE está formada por la empresa china Sinohydro, que lidera el consorcio y tiene una participación «sui generis» para lo que son las inversiones chinas. A diferencia de otras obras, esa empresa estatal china no debe aportar dólares, sino solo cobrar.
Esta empresa sólo se maneja con billetes verdes y hasta amenazó con abandonar el proyecto por la falta de garantías para poder cobrar dólares y la reticencia a bajar el precio. Las otras empresas de la UTE están casi como el Atuel, secos. IMPSA tuvo que ser rescatada por el Estado y CEOSA arrastra deudas enormes con los bancos.

Ahora, el gobernador Rodolfo Suarez debe decidir ahora si adjudica o no. Antes, la comisión de adjudicación debe emitir un dictamen, pero la decisión es netamente política. Sin embargo, no es fácil: Fiscalía de Estado también emitirá una opinión sobre la conveniencia o no de adjudicarla en esas condiciones.
Aquí aparece La Pampa porque los abogados estiman que si se firma el contrato, nuestra provincia podría recurrir a la Corte Suprema para frenar precautoriamente la obra y, así, generar un posible perjuicio por la suspensión de los trabajos.
Pero los reclamos no son sólo pampeanos, hay objeciones de las empresas que no pudieron ser parte de la licitación por el precio y también reclamos ambientales. Muchos mendocinos creen que por la decadencia hídrica Portezuelo no se llenará a tiempo y no generará ingresos suficientes por la generación de energía.
Portezuelo del Viento se financia con los recursos que la Nación le debe a Mendoza por el acuerdo extrajudicial al que llegaron por los perjuicios de la promoción industrial. El proyecto tiene objeciones políticas en el comité que regula el río Colorado (el río Grande es afluente), pero la licitación depende totalmente de la provincia.
La Provincia presupuestó todo en 884 millones de dólares y el precio de la empresa era 1053 millones de dólares más IVA, y 1278 millones de dólares en total. Por eso todo entró en tensión y se puso en duda la conveniencia de la adjudicación.
Aunque la obra tiene financiamiento asegurado, Portezuelo se puede transformar en un problema en caso de que no alcancen los 1023 millones que habrá disponibles. La ventaja que tiene la provincia de Mendoza ahora es que la Nación se convirtió en socio de la obra por el interés común que tienen como accionistas de IMPSA.





